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El camino a la conciencia clara.

 

Colección de los artículos – 01

 

 

0020. Grulla:

«Las luces de la percepción del Espacio»

 

Creo que en cada uno de nosotros vive atravesando nuestros de la percepción, una pregunta inexpresable, a veces DESGARRANDO con las palabras. Y las respuestas que vienen con los resplandores de la claridad, las luces de los Percepciones, la aguzan, la VUELVEN por la faceta nueva. Es interesante intentar seguir este diálogo en cualquier aspecto, por ejemplo, en la percepción del espacio. Es muy natural plantear las preguntas del espacio desde el estado de la contemplación, la observación del mundo. Cómo corre el río, sopla el viento, cae la hoja; cómo se realiza un movimiento, qué es, y dónde pasa, qué significa fuera, dentro, más cerca, lejos, lento, rápido... Sientes que todas las respuestas conceptuales son falsas, y otras no tienes, así que todo que se queda es simplemente confesar honestamente que no sabes nada de esto y observar lo que pasa con las percepciones. Y cuando asumes la posición sincera del observador, la conciencia mecánica distintiva cesa su curso implacable, y en ella para unos segundos aparecen las rupturas, en que penetran las luces de las Percepciones. Por ejemplo, pueden aparecer tales cambios en la percepción del movimiento: el Tren, llevo en él una hora y media cada día y he perdido por completo el concepto de qué es esto ir en tren. Se pierde la sensación del espacio cerrado, la presencia de la gente alrededor, pero es posible sentir la presencia de alguien que está a ciencia cierta lejos. El cuadro visual se destruye y todo se mezcla... los contornos de los artículos se hacen vagos, ellos mismos se hacen medio transparentes, cambian los contornos, la posición en el espacio, pueden desaparecer en absoluto de los campos visuales; con los sonidos es lo mismo... La percepción se hace integral, todo se percibe en conjunto. No puedo decir, dónde me encuentro, dentro o fuera, porque ya no existe ningún "dentro" ni "fuera" es un cuadro muy típico del patinaje de la conciencia mecánica distintiva. Este estado no me hace impotente, ya que, en el primer lugar, puedo volver a cualquier instante al funcionamiento habitual de la distinción, y en el segundo, con la interrupción del trabajo de la distinción mecánica comienza a despertarse la distinción iluminada, que es no menos real que el mecánico, pero es más amplio, ya que incluye el cuadro del mundo que la distinción mecánica se ha acostumbrado deja sin notar o sea las PI. Aparece la percepción del espacio corriente a través de "mi" independientemente de si el tren está parado o está en marcha. La percepción local se pierde también, como si me disolviera en el espacio... y no sé si «el tren va» o soy yo quien hace el movimiento, o todo esto pasa «en mí». La bicicleta... A veces parece que estás volando en la bici tanto estás sumergida en el espacio. La posición, la respiración cambia y se pone en función la vista panorámica, y no miras nada directamente... Es imposible decir que estás mirando en general a algo... La gente, la máquina... La mirada se dispersa como si no pudiera detenerse en nada. El mundo pasa fluyendo a través de mí, especialmente los árboles, es una sensación indescriptible, como dejas pasar el árbol a través de ti, como si vivieras con él en el unísono cierto instante. La percepción de los cuerpos cambia en general; siento que todos los movimientos habituales son como la fachada que en realidad me muevo de otra manera pero cual es esta manera por ahora no puedo comprender. La ayuda inapreciable en la destrucción de las concepciones básicas relacionadas con el espacio y el movimiento (claro está que no sólo éstas), hace el uso de las prácticas del regreso de la atención y las prácticas de la comprensión de la ausencia. A veces esto pasa por sí solo: observas el cielo y te das cuenta de repente que éste ya está dentro, está rellenado del cielo y corres y te mueves junto con él. O en otoño en el bosque miras, cómo cae la hoja, después otra, todo el espacio es lleno del movimiento, y comienzas a caer con cada hoja, estás aquí, allí y allá, es simultáneo, sientes la pérdida del carácter local, la pérdida en el espacio. Yo tengo una inclinación natural a la contemplación, y podía pasar horas, simplemente estando sentada sobre el antepecho mirando, como se cambia el cielo durante la PUESTA del sol o pasa la tormenta, y algo allí pasaba en mí durante estos momentos pero hasta que leí los libros de Bodhi, hasta que llenar mi vida con las prácticas que están descritas allí, no comprendía porqué me atraen tanto este pasatiempo, no podía analizar las sensaciones de la dirección a donde tengo que ir. Ahora este sendero que encontré palpando en la oscuridad, se convierte bajo los pies en el camino, por el que es posible ir con los ojos abiertos, e caminando te encuentras con las Percepciones asombrosas. Una de las fundamentales para mí es «la desintegración del mundo». Es como un lugar encantado:) – cualquier cosa que hago: del regreso de la atención de las distracciones caóticas o los objetos elegidos casualmente, la comprensión de la ausencia o ahora por ejemplo, el trabajo con el DI invariablemente me deslizo en el estado en el que el mundo como si comienza desintegrarse, mejor dicho se desintegran los modos habituales de la percepción del mundo, a veces la vista se desenfoca, lo veo todo doble, temblando, medio transparente, penetrante mutuamente, todo pasa uno a otro, fluye y sientes, sabes que es no sólo la percepción visual, y como si todos los órganos restantes de los sentimientos también "se hubieran estropeados", dejaban de filtrar la percepción de manera conveniente dura habitual y entonces sobrevives directamente la indivisibilidad del mundo. Y permanecer en este estado es muy curativo, descansas mucho y para ti muchas cosas se hacen evidentes, este estado destruye tan irreparablemente las concepciones relacionadas con las nociones de espacio, movimiento, tiempo... Y cuando el mundo de repente se "reúne" de nuevo, experimentas la afluencia de admiración alegre, a menudo simplemente la risa irresistible, te ríes y no puedes pararte, este sabor de la novedad del mundo, este sentimiento de que acabas de nacer es tan admirable. Hay otro estado, que transforma completamente en la percepción. Es como comienzo a ver la naturaleza de fuego de las cosas no es que la palabra acertada que veo o la llama. Es como durante un día soleado y caluroso mirar a la hoguera, el fuego no se ve prácticamente y el calor sofocante no lo sientes, pero con todo eso si has adivinado que está allí ya puedes percibirlo. Una de las cosas más asombrosas consiste en que en este estado vivo con la percepción completamente clara de algo que no se puede expresar con la lengua conocidas con las otras sensaciones visuales y, esto sobrevivo como estoy cara a cara con la naturaleza inconcebible, con la presencia del misterio que entró en mi vida, y miro a la gente y veo la llama que ha aceptado estas formas, las llena y todo el espacio está atravesado, está abastecido de esta llama, y cuando la dejo entrar en mí, cuando comienzo a sentir que yo también pertenezco a esta naturaleza, entonces es posible quemar todo lo mecánico: pensamientos conceptuales, EN, deseos mecánicos... Esta llama limpia la percepción, la hace más viva, fluyente, más iluminada. La percepción de la existencia. De repente me doy cuenta de que yo existía siempre. Siento la comodidad asombrosa, incluso el confort del mundo, me siento súper a gusto J Las paredes se destruyen aunque yo misma no sabía que existían y solamente ahora lo sé por el sentimiento enorme de alivio y de la liberación de esta carga. Sobrevivo una confianza asombrosa al mundo, el sentimiento de la abertura completa, lo acepto todo incondicionalmente. Suele pasar a menudo que una Percepción provoca, se entrelaza con otras. La percepción de la Vacuidad. Por primera vez ha venido junto con la práctica de la comprensión de la ausencia, y al principio se asociaba con ella. Y ahora veo que viene independientemente de lo que estoy haciendo, y ha venido ahora mismo. Al principio siento el embrión de la vacuidad, como un coágulo del misterio, y después él comienza desenvolverse es como una explosión silenciosa dentro, como una desintegración suave, y me extiendo, me aumento como un globo, y es posible sentir simultáneamente el espacio grande, y este embrión, y dejar pasar o correr de uno al otro con la onda esférica. A veces siento dentro de este espacio esférico las fluctuaciones muy rápidas, temblores suaves, por ahora no pude observarlas bien. La percepción de la Abertura. La sensación, como si ha desaparecido la cáscara, en que existía antes, la sensación de inseparabilidad muy alegre, asombrosa, la ausencia de la percepción de las fronteras. Con la Percepción del Espacio están relacionadas las percepciones brillantes físicas. Se revisa todo el conjunto de las sensaciones (es decir así llamado las sensaciones físicas), que es lo que llamamos "el cuerpo físico». El cuerpo se reorganiza, se transforma, prueba nuevos tipos de movimientos. Es posible, por ejemplo, sentirse varias esferas, metidas una en otra, que se deslizan, QUE SE VUELVEN, o es posible tirarse y sentir el espacio alrededor de muchos y muchos kilómetros. Recientemente ha aparecido la sensación-comprensión que el movimiento y el espacio son indivisibles. Hemos aprendido a arrebatar ciertas estructuras, los tipos de movimiento y los interpretamos como los objetos. Así, mirando al agua o la llama, es posible ver ciertas formaciones, torbellinos, entrelazamientos. Veo, cómo el "árbol" se mezcla con el "cielo", no sobrepone sino se vierte uno en el otro, como se hace el movimiento general asombroso, que responde en mí también. Comprendo que es posible interpretar a si mismo, digamos, como la resaca en la superficie del río y limitar el diapasón accesible de los movimientos con la exageración y con la caída, y es posible renunciar esta visión y sentir la infinidad del río, o agarrar el chorro e irse impetuosamente con ella a algún lugar. La percepción del mundo como el Flujo abre las posibilidades ilimitadas para el Viaje. Estoy segura ahora que se puede percibirlo todo completamente de otro modo, se puede moverse de manera inimaginable diferente a la que está acostumbrado hacerlo el torbellino seudo estable que en el lenguaje vulgar se llama el hombre.