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El camino a la conciencia clara.

 

Colección de los artículos – 01

 

 

0035. Skvo:

«La fijación de los acontecimientos que rodean las PI»

 

Antes nunca describía detalladamente las situaciones en las que aparecían las PI por la concepción de que esto no es importante, tiene importancia sólo la descripción de las PI mismas. Pero leyendo las descripciones de las situaciones de otros hocicos descubrí que todo el tiempo (y no sólo en los sitios donde se describían concretamente las PI) mientras leía estaba presente el FI. Apareció el pensamiento iluminado que los acontecimientos cambian mucho cuando aparecen las PI. Tengo la concepción que los acontecimientos en cualquier caso es una rutina y las PI existe aparte de ellos. A menudo se me ocurren las imágenes de la soledad completa, del retiro absoluto de la vida cotidiana cuando me imagino “los seres iluminados”. Y correspondientemente aparece el deseo de abandonar la sociedad, ensimismarse, dejar de ser un animal social cuanto más posible. Esto pasa en contra de las descripciones de la vida de los seres los que a mi ver experimentaron las PI y estas descripciones muestran que no eran anacoretas nada. Pero el pensamiento de que las PI son posibles ahora mismo en la vida la que percibo como algo habitual me parece demasiado superficial, inestable a pesar de que yo misma tengo tal experiencia.

En seguida después de aparece el pensamiento iluminado que la descripción de los acontecimientos relacionados con las PI tiene la misma importancia para la fijación de la experiencia que la descripción de la PI misma apareció el deseo alegre de describir lo más detalladamente posible las situaciones en las cuales aparecen las PI. Y lo realicé. El proceso de la fijación era muy alegre, percibía como el proceso creativo, aparecían las PI y el FI estaba presente permanente.

Llegué al locutorio, la conexión era terrible y muy lenta por esto tenía que entrar en las páginas, esperar y enviar los mismos mails varias veces. Y durante estas pausas me ocupaba del pulimento emocional y fijaba todas las percepciones que me gustaría estudiar , tenía la sensación que la vida es muy bulliciosa, que trabajaba activa y intensamente, y no pasé ningún rato largo (más de 3 segundos) en la satisfacción ni en la habitualidad. Después la conexión se cortó por completo y me propusieron esperar hasta que la repararan. Tenía dos opciones ir a la playa o quedar a esperar nadie sabe cuanto tiempo. Analicé mis deseos y fijé que quería enviar los mail lo más pronto posible por esto decidí esperar y salí a la terraza abierta no muy grande.

Me gustaba mucho allí aunque el interior era muy simple: las paredes pintadas, el suelo de piedra y las sillas de plástico. Había sombra y al mismo tiempo se percibía el sol porque el local fue abierto por todas las partes como un balcón enorme. Me senté en el sillón de plástico, abrí la libreta y apareció el deseo de llevar cinco minutos engendrando las PI. Quería engendrar la simpatía. Unos minutos antes de esto en la terraza había entrado una extranjera morena descalzada. Tenía un poco más de cuarenta años y no surgió el deseo sexual hacia ella pero me gustaba mirar a ella. Ella también decidió esperar a que recuperaran la conexión y me gustó su aspecto de espera. Ella estaba relajada, tranquila, no tenía prisa, no estaba muy pintada como muchas extranjeras que viajan por India. Su cara y sus ojos no se destacaban por nada especial pero eso no me quitó la simpatía hacia ella. Se sentó enfrente y también sacó la libreta y empezó a tomar notas. No tuve ilusión de que ellas escriben algo que podría interesarme pero la expresión de su cara me gustaba. Me alegraba que fuera posible notar que podía ver este mundo sin ilusiones y comprender que no perdía nada sino al revés con la percepción tan sincera y clara había una alegría especial como si en el mismo centro de este sitio hubiera aparecido un eje, un armazón y ningún viento podría romperlo. Lo percibe como algo indestruible y al mismo tiempo muy fino. Resuena el pensamiento que precisamente aquí está la fuente de alegría. Comparo esta percepción con la alegría que surge cuando tengo ilusiones y veo que la diferencia es enorme: en un caso esta alegría no es otra cosa que una EP, exaltación burbujeada parecida al orgasmo que fatiga, devasta, lleva invariablemente al desengaño, a la incultura, a la reducción de los deseos alegres. Y en el otro caso es la percepción de amistad y simpatía que llena y como resultado aparecen otras PI que se mezclan con esta simpatía, que se acrecientan del hecho de aumentarse la primera PI.

Comencé la práctica de fijación de cinco minutos. El deseo de sobrevivir la simpatía brillante era muy intensa (8-9) y estable, pero no conseguí engendrar la simpatía misma. Se inflamaba en la periferia durante cada quinto-sexto esfuerzo, era muy inestable, débil (2-4), superficial y turbia, como si yo la mirara a través del vidrio gordo. El deseo de experimentar la simpatía durante los instantes cortos se hacía tan intenso que descartaba las demás percepciones. Al mismo tiempo yo engendraba el deseo de reforzar este deseo, y cuando consigo engendrar el deseo de reforzar el deseo, siempre se acompaña por la sensación casi física del descubrimiento de la profundidad como si yo levantara del fondo una piedra enorme que antes me había costaba simplemente encontrarla, después subir del fondo, y sólo después levantar a la superficie (esto pasa un poco lento por eso aparece la imagen de sacar algo del agua). En el momento, cuando «la piedra está rota» y comienzo «a levantarla», la sensación del peso, la tensión se desaparece impetuosamente, como si se despertasen nuevas fuerzas, aparece una alegría enorme, sensación de la potencia, se acrecienta agudamente la satisfacción que como coge el deseo y lo realiza y aparece precisamente tal percepción a la que el deseo estaba dirigido. Esta vez a he conseguido reforzar el deseo de engendrar la simpatía, pero en vez de la simpatía surgió una percepción nueva, con que resuena la palabra "viaje". Cuando esto pasó, mi mirada fue dirigida hacia abajo, y se me ocurrió que si mirara por todos los lados, desaparecería. Por eso al principio miré alrededor de mí tímidamente, pero no cambió nada simplemente todo el mundo era diferente.

La terraza en sombra por la que soplaba libremente el viento caliente se hizo increíblemente confortable y hermoso. En las paredes estaban colgados los mapas del mundo y de la India, y de pronto me acordé que me encontraba lejos de casa, en la costa del océano. En la infancia al pensar de los viajes siempre tenía los embates de la inspiración brillante, estos pensamientos resonaban la percepción de la plenitud y con la intensidad. Y ahora por primera vez durante el tiempo que estoy en la India, apareció este arrebatamiento de la vida. Las sensaciones se extendieron de la terraza hasta la costa del océano y comencé a sentir esta potencia, la materia prima del elemento de agua. La imagen del océano se hizo tan brillante que parecía que lo veía en realidad, lo oía, y no solamente su cierta parte pequeña como suele pasar en la vida sino todo por completo y enteramente. Antes de aquel momento había tenido la impresión de que la vida ordinaria no se interrumpiría porque me iba de la casa a la India. Es como si saliera de una habitación pequeña y pasara a la otra con el océano, este traslado no cambió nada en mi vida… Volví a mirar al mapa del mundo y la sensación se extendió aun más, las imágenes de países lejanos, continentes, océanos, vientos se hicieron tan reales como la imagen del océano. Este lugar («yo») se convirtió en el espacio vivo pero esta grandiosidad resultó poco estable, surgió sólo para unos segundos.

Miré hacia atrás: todo lo que antes había sido habitual y ordinario, en aquel momento era brillante y vivo. Fuera de los límites de la terraza hacía calor y sol entre las palmeras se veían casitas blancas y las de madera, estanques calurosos, muchachas morenas nativas vestidas con la ropa de colores vivos, senderos rojos arenosos: en todo esto había un espíritu de los viajes, una llamada de anticipación, que me atraía desde la infancia. Esta percepción era estable, intensa (7-8), partía del centro y ocupaba todo el espacio de las percepciones, no había ni la sombra de la vida ordinaria. No puedo decir que aquella percepción fuera profunda, era del mismo "sabor", no tenía matices, pero era brillante y limpio.

Me sentía como un investigador inspirado. No tenía una alegría tempestuosa, ni quería correr a ninguna parte, contar, "gastarla". El crecimiento de la intensidad de nueva percepción se paró, se fijó sólidamente en un nivel. Todas mis manifestaciones externas como si se hubieran envuelto hacia dentro, creen que aparentaba como una chica muy seria y parecía que no busco la comunicación. Pero era lo que quería demostrar, era muy alegre no hacer ni un movimiento superfluo e incontrolable. Volví a analizar los deseos y comprendí que no quería esperar la reconstitución de los enlaces. Antes lo más probable que había surgido por lo menos la sombra de lástima que se puede expresar como «gasté mucho tiempo en espera, en vez de esto podría…», Pero el pensamiento no siguió aquella dirección. Me levanté y me dirigí a la playa disfrutando cada paso.