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El camino a la conciencia clara.

 

Colección de los artículos – 01

 

 

0045. Skvo:

«¡Madre!»

 

Me escribió una muchacha y en su carta leí la siguiente frase – «Yo soportaría en mi piso a cualquier viejecita tediosa con el carácter incluso peor que el de mi madre si fuera mi vecina por compartir el piso pero ¡tener paciencia con mi MADRE es imposible!» Esta frase me hizo reflexionar qué significa la madre en la vida de un ser humano y por qué precisamente a ella suele surgir la RN tan fuerte. Estoy convencida de que todos, absolutamente todo el mundo tiene la RN hacia su madre. Veía a mucha gente, que durante la cena hablan de que sus padres son santos, pero nunca me encontré con una persona que durante la comunicación real con la madre le demostraría simpatía viva, que sería alegre al ver a su madre y le gusta la comunicación con ella.

Respondí a esta muchacha que entiendo perfectamente por qué precisamente hacia la madre surge la RN tan fuerte, de hecho la madre es una persona que desde tu nacimiento cada día te obligaba hacer lo que no te gusta hacer. Y además de obligarte, también te castigaba, y montaba escándalos provocando en ti las EN que eran muy dolorosas para ti. En lo momento cuando lo escribía, me di cuenta claramente de que los padres con el pretexto de hacer lo mejor para ti, día tras día afilan su maestría en provocar en ti las EN más fuertes con la ayuda de las que pueden dirigirte y obligar a hacer lo que ELLOS creen que tienes que hacer.

Hasta 13 años mi vida fue un FN denso y permanente (era algo parecido a una presión bajo la tierra, cruda y ¡¡¡lúgubre!!!) a pesar de que lo tenía todo y a pesar de que mi madre comparando con los padres de mis amigos y compañeros de colegio no era extremadamente cruel conmigo. Ahora recuerdo aquel tiempo como el de la esclavitud más auténtica cuando no puedes nada – ni dormir cuanto quieres, ni comer lo que te gusta, ni acostarte cuando te apetece, ni pasear donde te gusta, ni tener amistad con quién quieres etc. No hay sentido componer la lista de lo que no puedes hacer porque prácticamente todo lo que deseaba de verdad lo tenía prohibido. Durante aquellos años mi madre asumía la posición del dictador – cuando tenía prohibido algo ella me decía con la voz horriblemente fría «está prohíbo. ¿Cuantas veces te lo tengo que repetir para que me obedezcas?». Y después seguía un discurso con la misma voz fría y se puede decir que ella por aquel entonces en general se portaba conmigo con la rigurosidad fría que me asustaba mucho en ella.

Cuando cumplí 13 años, mis deseos empezaron a contradecir especialmente fuerte con las concepciones de mi madre y no coincidimos ya qué vida tiene que llevar una muchacha y desde aquel momento mi vida se convirtió en un sufrimiento agudo. No podía prohibir a mí misma hacer lo que quería porque vivir así como me decía mi madre era imposible. Por eso pasaba las noches fuera de casa, follaba a muchachos, fumaba, bebía, tomaba drogas, iba a clubs, decía palabrotas etc.

Mi madre sufría horrorosamente por cada mi acto pero yo ya era un dictador no menos cruel que ella, aprendí a defender agresivamente mis deseos. Entonces ella inventó nueva variedad de torturas y su castigo no se acababa nunca. Me torturaba por la lástima a si misma más fuerte. Si yo venía a casa tarde por la noche, allí ya no encontraba a una persona normal sino a una persona con la cara hinchada de lágrimas, en el apartamento había un olor de estas gotas horrorosas cordiales y alternativamente con las lágrimas a mí se derrumbaban las pretensiones interminables «Por qué no comprendes que tu estilo de la vida es horroroso, te arruinará... Tú te diviertes en diferentes lugares por la noche, y yo me muero del miedo por ti... Mejor no vengas... Y ¿¿por qué te marchas???» Y este flujo incoherente de los sufrimientos se derrumbaba sobre mí CADA VEZ que hacía algo que no le gustaba a ella. Cuando iba a visitar a mis amigos y me quedaba allí mucho tiempo y quería estar allí más ya empezaba a sufrir de la culpa ante mi madre porque sabía que no dormía, pensaba en mí, lloraba, sufría y cuando yo regresaría a casa, ella me volvería a acusar de nuevo en que soy muy cruel.

Así, aunque hacía lo que me daba la gana pero todos mis actos fueron envenenados por el sentimiento de la culpa (mi madre sufre tanto por mí), la piedad (de hecho me ama, me desea sólo lo mejor, pobre mamita), la vergüenza (soy una perversa, mis deseos son viciosos). Y así continuamos muchos años día tras día. ¿Quién excepto mi madre podía atormentarme de esta manera? Nadie, por eso y tengo la RN muy fuerte hacia ella.

Cuando tenía 15 años, de vez en cuando se me ocurría que con horror y vergüenza que mi madre se muriera No tenía el deseo de matarla, pero la vida con ella era tan dolorosa que quería que simplemente no existiera. Porque si mi madre está viva, no importaba dónde estaba yo porque todo el tiempo me acompañaría el sentimiento de la culpa ante ella.

Afirmaba y sigo afirmando que las relaciones entre los padres e hijos en 99 % de los casos, se desarrollan como la violencia de los padres por esto los niños odian a sus padres ya que es imposible tener la simpatía hacia la persona que cada día te obliga a hacer lo que no quieres hacer. No vi ni una vez en mi vida que las relaciones entre los padres e hijos sean aunque un poco vivas. Estas relaciones es el flujo continuo de pretensiones, reproches, irritación y odio.

A veces me encontraba «buenas familias» - es decir las familias en las que pasa lo mismo que acabo de describir pero aparentemente en la familia reinan «paz, amistad y amor» (por lo menos a veces). Estas relaciones sólo en la superficie parecen ser de paz. Después se revela la presión mental no menos dura y si el niño sin embargo por cierta causa insiste en su deseo, entonces la paz se acaba, los padres recurren a la presión brutal descrita arriba – experimentan la irritación que después se convierte en el odio en tal medida en cual el niño trata de defender su deseo, lo reprimen con la lástima a ellos y con las concepciones sobre el deber, sobre "lo bueno" y "lo correcto" etc. Y claro que dentro de un rato el niño comienza a comprender perfectamente que si hace un paso a algún lado, las relaciones "de paz" cesarán, y él se someterá al ataque mental. Este miedo le obliga a resistirse en los marcos preparados para él.

En «muy buenas familias», primeramente, la violencia de parte de los padres está expresada en las formas más corteses y decentes - «somos una familia buena, y si reprochamos, sólo en voz baja si avergonzamos o reñimos, lo hacemos de tal manera para que el niño comprenda que sería mejor ahora mismo bajar la cabeza dócilmente antes de que nuestra ira se derrame en formas menos decentes, porque después todos sentiremos avergonzados». En el segundo lugar, en estas familias los niños se han reconciliado, se han roto, se han muerto en realidad – están por completo de acuerdo aplastar sus deseos y, realmente ya son viejos aunque tiene sólo 15 años. Estos niños incluso se levantan a la defensa de sus padres, si les reprochan en dictadura y aplastamiento, y afirman que sus padres solamente nos desean lo mejor que en realidad su familia es muy unida y sea como sea, son nuestros padres y debemos y bla-bla-bla. Estos niños que sin duda han muerto porque reprimieron todos sus deseos alegres y se han convertido en robots, ancianos, no son capaces para nada sólo mecánicamente adoptar los valores de la gente muerta (es decir conseguir cosas, status, poder, familia), tener la familia "correcta" y continuar la espira nueva de la rotación de tenebrosidades. Como regla, el niño que está a gusto con sus padres, que cree que a tiene las relaciones normales con los padres, es simplemente un castrado, o sea la persona de la que cortaron la aspiración a libertad, o es posible que nunca la tenía que se siente confortablemente cuando la violan mentalmente y cuando no tiene sus propios deseos.

Os doy un ejemplo más – mi madre SIEMPRE era descontenta aunque mi vida cambió varias veces. Cuando cumplí 18, dejé llevar la vida de fiesta y cada noche regresaba a casa. Ella también comenzó a dormir más tranquilamente, pero su descontento seguía siendo presente. Se hizo menos agudo, pero más pesado. Todo el tiempo encontraba las causas por qué «la hacía sufrir». Y yo además de sufrir por que no hacía lo que quería, mi madre me obligaba también adicionalmente sufrir porque sufría ella («¡Cómo puedes mirar que tu madre sufre!»), pero ella sufría constantemente, nada podía liberarla de los sufrimientos, ningún cambio de mi vida le ayudó porque sufrir (es decir tener las EN) es su elección, esto lo que llena la absurdidad de su vida.

La madre (lo mismo pasa con otros parientes que están encargados por el peso enorme de la "educación") es violador más principal en la vida de cualquier persona, porque esta persona te violó en las formas más fuertes durante muchos años, y lo hacía completamente impunemente porque es el mecanismo de nuestra sociedad, son las concepciones que todos nosotros absorbemos con la leche de le misma madre, son los miedos, engendrados por la torpeza y la falta de deseo de conseguir la claridad, y – vale la pena recordar esto – porque ella disfruta cuando te tortura porque en parte es la venganza por lo que ella se convirtió en el muerto. La violencia de la madre a su hijo es tan habitual, "es tan correcta" y es tan inevitable que muchos que leen este artículo, seguramente experimentan la indignación tipo «cómo es posible escribir estas cosas de la propia madre!», Quieren justificar esta violencia, nombrarla “educación”, la actitud para nuestro beneficio etc. Esto habla solamente de lo que tal estado monstruoso de las cosas se ha puesto tan sólidamente en la visión del mundo de la mayoría de gente que ya es necesario el trabajo serio sólo para mirar honestamente a lo que está pasando.