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0054. Scvo:

“El esfuerzo grandioso”.

 

Antes, todos los esfuerzos que aplicaba para eliminar las EN, siempre iban acompañados por la tensión física, era como un golpe cuando espiraba el aire, como si tratara de expulsar las EN de mi cuerpo.

Esto me quitaba muchas fuerzas y estos esfuerzos me cansaban mucho. Y cuando hacía los hiper-esfuerzos, todo el cuerpo estaba en una tensión enorme, respiraba entrecortado y agudo. Casi nunca podía eliminar de una vez las EN y enseguida sentir la alegría suave.

Hace un par de días Bodhi habló en mi presencia con Tigresa Blanca. Decía que ella no había podido eliminar las EN porque su deseo de eliminarlas era mucho más débil que el deseo de seguir con ellas. Ella, hasta ahora, en vez de eliminar las EN se dedicaba a rumiar sus pensamientos inútiles, que para tener las EN tenía sus razones, sus motivos, sus cosas y sus "porques". Entre tanto, las EN no son mucho más que las EN y lo que aparece de vez en cuando no es mucho más que la costumbre, y puede cambiarse. Había oído muchas veces estas palabras, pero aquella vez las oí de otra manera. Había énfasis en cada palabra que pronunciaba Bo y desaparecieron todas las distracciones caóticas. Me di cuenta de que es mi problema principal, hasta aquel momento no me daba cuenta de que las EN, simplemente, son costumbres como la de fumar y que uno puede deshacerse de ella. Apareció completamente, otra percepción de las EN. Aparecieron tales imágenes: antes cuando tenía las EN, yo me hundía en ellas como en un barril, y ya de allí, de este estado, trataba de salvarme a mí misma, y a veces levantaba toda una tempestad en el vaso de agua.  Ahora las observo como desde arriba, no es una analogía, sino que lo vivo precisamente así. Estoy como volando en el aire y miro las EN que aparecen desde arriba y ya no las percibo como antes, como a todo un mundo entero sino como un objeto inútil que está sobre la mesa, pero que puedo cogerlo y tirarlo a la basura. Casi puedo fijar el momento cuando una EN aparece, pero ahora tengo tiempo para esforzarme y nunca aparecerá. En el esfuerzo mismo, el cuerpo no participa. No sé si es por el esfuerzo anterior o es el conjunto nuevo de las percepciones, todavía no lo sé.

Trataré de describirlo. Aparece una EN. Aparece el deseo de no sentir las EN sino la alegría suave. Aparece la concetración en la profundidad, en el centro del pecho. Después aparece el esfuerzo que se acompaña con la sensación casi imperceptible, pero estable, como si en el pecho se abriera algo redondo y tenso. Aparece momentáneamente como un restallido suave, como una explosión atenuada y apenas perceptible, y, enseguida, aparece otra visión del mundo, completamente diferente, es la percepción a través de la "alegría suave". Es imposible encontrar una definición más acertada que la de alegría suave.  Aunque antes no podía comprender bien este término.
Me gustaría nombrar este esfuerzo nuevo como "gigantesco". Es tan ligero, tan transparente, tan alegre, que cuanto más engendro esta percepción, tantas más ganas tengo de engendrarlo. Nunca sentí algo parecido. Antes los esfuerzos para eliminar las EN se parecían a una pesadilla, era trabajo duro, quería escaparme de este “cueste lo que cueste”. Ahora tengo otro deseo: experimentar, mejorar la técnica de esforzarme, trabajar con este instrumento fino e impecable. A veces me quedo boquiabierta al notar que funciona muy fácilmente y muy impecablemente. Ahora, esforzarme de esta manera es la acción más alegre que tengo, disfruto tanto que no puedo compararlo con el placer de la realización del deseo de tener impresiones.

El hiper-esfuerzo se revive como la concentración tensa en el centro del pecho, en la profundidad, es como en una "explosión" a la que se añade más potencia, y ésta, es el resultado de la concentración, en vez del golpe que sentía antes. Este momento tampoco lo tengo muy estudiado.

Espontáneamente apareció el deseo de llevar a cabo el experimento con el deseo de tener las impresiones: en el momento de recibir las impresiones, me paro para esforzarme, sentir la alegría suave, la tranquilidad y después volver a recibir nuevas impresiones. Es decir no elimino el deseo de las impresiones, ni el proceso mismo de recibir nuevas impresiones. Simplemente comparo dos estados posibles en el mismo momento. Hoy he podido cambiar estas percepciones (impresiones y PI) muy rápido, cada 1-2 segundos. No pensaba en estos momentos, no tomaba una decisión sobre qué hay que eliminar y qué se puede dejar. Dentro de 5-6 de estos cambios, el deseo de las PI se hizo tan brillante que, simplemente, no he podido volver al deseo de recibir las impresiones, aunque cuando interrumpí esta percepción, por primera vez, en pleno proceso de recibir impresiones, tuve muchas ganas de seguir. Cuando tuve dos de estos deseos de luchar, el deseo de recibir las impresiones murió muy pronto, y el deseo de las PI, al contrario, se hizo muy brutal, gris y torpe. Parecía humo mordaz y viscoso que cerraba los ojos, no dejaba respirar, y cubría todo el cuerpo. Pero cuando recibo las impresiones sin esforzarme, no lo veo, entonces, simplemente disfruto.