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0058. Lience:

«Anabiosis del hogar».

 

Cuando estoy en casa y empiezo a “dormir”, es decir, sometida a las distracciones caóticas, noto que este estado manifestado en las acciones y en los pensamientos, es muy familiar a todos. Y si alguien no lo sintiera nunca, seguro que vería hacerlo a su madre o a sus abuelos.

Los síntomas principales son los siguientes:

- Dejo de mirar de reojo, y empiezo a vigilar atentamente qué está haciendo la persona con la que vivo. Me importa todo lo que hace, dónde mira, qué busca y me pongo a preguntar: “¿qué miras?”, “¿qué buscas?”, “¿qué quieres?” y lo hago a pesar de que nadie me pide ayuda.

- La atención se pega a las acciones de otra gente y cuando sigo la mirada o la acción ajena, empiezo a prever lo que le puede interesar y sugiero, por ejemplo: “Las cucharas no están aquí, me las he llevado” o en la tienda: “Los zumos se venden allí, vamos te mostraré donde”. Y no es que me comunique con los tontos, al revés, con la gente normal y mentalmente bien desarrollada, y ellos mismos pueden  encontrar la cucharra.

- Cuando preparo la comida, pienso quién más va a comerla, preparo más de la que necesito y trato de prever si le va a gustar o no.

- Me alegro cuando alguien vuelve del trabajo o regresa de un viaje, y yo le he preparado o he comprado algo bueno de comida. Siento la satisfacción de que le guste, pues él viene cansado, sin comer nada en todo el día, y yo le daré de comer. En este momento para mí este hombre no existe como persona, es decir me da igual qué pasa con él, qué siente, qué es importante para él. Ni siquiera me interesa que me lo cuente. En este momento él para mí es un ser cansado y hambriento y lo más importante para la vida de este ser es comer, y mi preocupación está dirigida a satisfacer sus necesidades físicas, es como dar agua a la flor. Yo misma en este momento siento la satisfacción torpe.

- Vigilo dónde cada uno pone sus cosas, acumulo la informacion sobre esto para, en el momento adecuado, ayudarles a encontrar algo.

- Me alegro cuando alguien me pregunta: “¿dónde está esto?”, “¿cómo crees que esto funciona?” “¿crees que con este dinero podré comprar estos productos?”. Provoca la satisfacción de lo que puedo ser útil, puedo contestar a las preguntas cómo llevar la casa o solucionar los problemas de los demás. Empiezo a pensar seriamente en estas preguntas, llevo mucho tiempo reflexionando y hablando.

- Cuando estoy en la tienda pienso si puedo comprar para la gente con la que vivo algo bueno, algo que les guste mucho o que les pueda gustar. No cojo lo que a mi modo de ver es bueno, sino la preferencia de sus gustos. Al mismo tiempo nadie me ha pedido nada, ni ha hablado de lo que quiere comer.

-  Empiezo a reflexionar y aconsejar qué tienen que hacer los demás, por ejemplo, planeo su horario para que alguien no llegara tarde o digo en qué transporte es mejor ir. Otra vez repito que nadie pide mis consejos.

- Me preocupo mucho si molesto a alguien con mis acciones, si despierto a alguien, si provoco incomodidades.  

¿Qué es lo característico de estos síntomas? Durante este tiempo me olvido totalmente de lo que está pasando en mi mundo interior, de lo que quiero, si están presentes las PI; me descontecto de mi vida. Puedo tener diferentes EN, atracciones, el DI caótico, pero me da igual. Para mí es más importante el bienestar de otra gente, sus problemas me parecen muy importantes y creo que merecen mi atención. Para mí se hace muy importante ser útil a otra gente porque cuando estoy dormida soy una persona poco razonable y en mi mundo interior no pasa nada. Me aburro conmigo misma y empiezo a observar lo que está alrededor, hago preguntas, me alegra todo lo que esté lleno de vida. Pero no es el deseo de nuevas impresiones, no tengo ganas de escuchar música o mirar la televisión. Claro que el deseo de mirar la televisión también es uno de los rasgos de que estás dormido, pero es dormir de otra manera, me olvido completamente de que dentro de mí puede pasar algo, de que había algo allí, aunque solamente hace unas horas tuve reconocimientos, o me liberé de las EN. Mejor dicho no es el estado dormido, es el olvido, desacuerdo. Me parece que el olvido es lo más muerto que se puede ser. El mundo se hace plano, no hay nada en él, sólo la rutina. Para interesarse en las noticias del mundo hay que tener al menos algo humano pero en este estado no puede existir ningún interés. Yo misma me convierto en una persona torpe, sometida a la rutina, y de este punto de vista miro a otras personas, por esto me interesa su rutina también. En estos momentos para mí no existe nada, sólo las manifestaciones más simples de la vida (aunque este estado se puede llamar “la vida” sólo convencionalmente), tales como comer, dormir, vestirse, ir al trabajo o a la tienda. Me convierto no sólo en una persona dormida, sino en una persona ya muerta, o al menos yo percibo de esta manera la torpeza. Para el estado dormido también es típico lo siguiente: aunque vivo con la gente normal (claro que esta es mi opinión), al dormir, de repente me encuentro en el mundo de los impotentes totales, porque si a alguien digo dónde está el yogur o dónde está el calcetín se supone que esta persona no podrá hacerlo ella misma y necesitará mi ayuda. Claro está que al mismo tiempo no me doy cuenta de que estoy durmiendo, no veo nada raro en estas preguntas, no pasa nada si me interesa algo y lo pregunto, no pasa nada si quiero ayudar a alguien.  No tengo ninguna emoción negativa hacia mi “familia”, al revés me parece que la quiero, siento que es “mi” gente, “mis íntimos”

¿Cuándo surge el estado dormido de la rutina? Por ahora no he estudiado bien esta cuestión y veo sólo una razón:

- Después del sueño durante el que me convierto en un ser torpe, siento las EN, atracciones, me comunico con la gente de mi pasado de la misma manera que antes. El sueño no es obligatoriamente de noche, este sueño puede durar 2-3 horas durante el día, o el sueño después de cansarse mucho o después de alguna enfermedad.

 

¿Qué hacer si estoy durmiendo? Me despierta:

1. Dejar de hablar durante algún tienpo (2-3 horas al día).

2. Dejar de comer durante el mismo rato.

3. Estar sola y empezar a escuchar, oler, concentrarme en lo que está pasando en mi mundo interior, tomar notas. Fijar mis percepciones me ayuda a concentrarme y me impide volver a las distracciones caóticas.

4. Cuando está claro qué es lo que está pasando, qué atracciones o emociones me preocupan, empiezo la práctica “fuerte”, es decir, me doy a mí misma tareas concretas y las cumplo. Por ejemplo, aplicar cinco esfuerzos para eliminar las EN que aparecen. Pero muy a menudo durante estos estados dormidos aparecen las EN fuertes, por eso aunque el esfuerzo no alcanza la eliminación total de la EN y no viene la alegría suave, lo cuento de todos modos. Otro ejemplo, mirar el comportamiento, no hacer los gestos durante algún tiempo, vigilar si estoy sentada recta, no hacer movimientos bruscos si siento agitación, o al revés – moverme con energía si tengo apatía o somnolencia. Esta concentración en el estado físico es muy eficaz para mí, cuando tengo las atracciones, porque en una tenebrosidad fuerte es más fácil vigilar el cuerpo que las emociones, pero este control también exige esfuerzos, y después del esfuerzo fácil y bruto puedo pasar a las cosas más complicadas y finas. Normalmente después de los esruerzos dirigidos hacia el estado de mi cuerpo vuelvo a las EN y siento más capacidades en los esfuerzos dirigidos a eliminar las EN. Parece que mis “músculos del esfuerzo” se han hecho más fuertes, más entrenados.

 

Presiento cuál es la opinión favorita de los que están sometidos permanentemente a esta anabiosis del hogar: “Todo lo descrito no es tan malo, no es malo preocuparse de los íntimos, cuidar de ellos, tratar de hacer algo bueno para ellos, tratar de ayudarles”. Claro que todas estas acciones por si solas no son ni buenas ni malas. Lo importante no es lo que haces o lo que no haces, sino lo que sientes. Si dices a tu hijo que no se ha abrochado un botón, convirtiéndolo a él, con este hecho, en un imbécil inútil, y, al mismo tiempo, te sientes relativamente viva, entonces este artículo no es para ti, igual que no lo es la práctica del camino recto. Mi artículo está dirigido a la gente que tiene la misma experiencia que yo, y los que, igual que yo, durante este momento, se sienten como máquinas, a los que les preocupa este estado, sienten la grisedad y otras EN, y empiezan a tener el afán de libertad y se ponen a buscarla. Lo vi en un ejemplo concreto, sentí el deseo de decir “el yogur está en aquel estante”, lo dije. Y lo que sentí, lo comparé con lo que normalmente siento cuando no tengo este deseo. E hice mi elección, el deseo de cuidar me hace muerta, no lo quiero. No se trata de la moralidad, ni de la filosofía. Hay una razón muy simple para elegir el modo de vida que me hace sentir más viva. Y después de esta elección ya se puede pensar por qué pasa que “sin ayudar” me siento más viva que cuando “ayudo”. Para esto hay que estudiar la palabra “ayuda” y entender qué sentido tiene. ¿Qué significa la palabra “ayuda”? Alguien cree que la ayuda es decir en qué estante está el yogur, recordar algo etc. Igual, muchos creen que el amor es cuando alguien tiene celos, preocupaciones, escándalos etc. Estas palabras se convierten en los palos con los que nos castigamos pegándonos en nuestras cabezas. Tenemos la concepción: “Ayudar es bueno” y seguimos esta concepción sin darnos cuenta de que no comprendemos nada, qué es la ayuda ni por qué ayudar es bueno.