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0059. Neti:

«La práctica para olvidar».

 

1) Premisas: a medida que sigo con la práctica, me tropecé con la percepción de nueva visión del mundo. Las cosas más habituales, las que antes percibí miles de veces, ahora se ven de manera fresca y misteriosa. Las percepciones acostumbradas, repentinamente crean nuevas imágenes, y, a veces, no se puede decir que estoy seguro de que la cosa que veo tiene un nombre conocido, o, ya, es otro.  Decidí investigar este fenómeno. e investigar los métodos que permitan conseguir este estado sistemáticamente. Como resultado llegué a las siguientes conclusiones, y elaboré la práctica para olvidar.

 

2) Hipótesis: supongamos que en la infancia, el niño percibe este mundo directamente, sin ninguna interpretación. Después le enseñan a conocer los nombres de los fenómenos, a diferenciarlos y a usarlos para sus objetivos. De esta manera, el mundo ya está “fijado” y concentrado a través del punto de vista funcional. Todas las percepciones pasan a través de este filtro, lo que permite olvidar las percepciones antiguas, si todavía están en la memoria, y durante este tiempo dedicarse a otra actividad. La atención se hace “convencional”, depende de la funcionalidad y de un abanico enorme de percepciones de las que está disponible sólo una parte pequeña. Este enfoque es bastante racional pero deja inadvertidas muchas percepciones, convirtiendo la vida en la distinción mecánica, en la base del modelo disponible que no es otra cosa que la memoria. A partir de este punto se considera que “conocemos el mundo”.

 

3) Observaciones: noté que al percibir el mismo objeto muchas veces, su distinción cambia. Por ejemplo, si repito varias veces la misma palabra, ésta, de repente, puede perder el sentido, y empiezo a oír un conjunto de los sonidos que a menudo parecen raros o inhabituales. O si me miro en el espejo durante mucho tiempo, dentro de un rato ya no me reconozco, o de repente me atrae alguna parte de mi rostro, que, a su vez, me sorprende mucho. En mi opinión, todo esto pasa porque el mecanismo de filtración de las percepciones, a pesar de que se pone en función mecánicamente, no lo hace siempre sólo en los casos habituales.

La percepción siempre está presente, pero en el caso de la percepción reiterativa de un objeto, su distinción pasa por la primera, segunda, décima vez, pero después de la vigésima vez este mecanismo se rompe, y veo algo nuevo, lo que atrae mi atención enseguida. Como regla, la novedad consiste en la percepción clara de sonidos, movimientos, colores etc. Esto se parece a las imagenes tridimensionales, al principio miro y no veo nada durante un largo rato, pero después, de repente me descubre un nuevo mundo.

Después, si estudiamos detalladamente cómo pasa la percepción-distinción habitual, descubro que consiste en el reconocimiento de los objetos bastante grandes, por ejemplo, árbol, taza, mamá, coche, pero cada uno de estos objetos están constituidos de una cantidad enorme de “partes” tales como forma, color, movimientos, material, vibraciones etc. Éstos son los bloques elementales de la percepción pero normalmente no les presto atención a ellos, no los distingo como algo separado, y al fijarse en el proceso de la percepción-distinción se puede ver que paso de la percepción de una cantidad muy grande de rasgos que caracterizan cualquier objeto.

También he notado los embates de la purificación de la percepción como resultado de la práctica de fijar la atención y algunas otras. Una observación más: una vez bajé del metro y caminé a lo largo de la calle junto a pequeñas tiendas. Se oía música y una voz que cantaba algo. No sé por qué, puede que se oyera mal, o la dicción del cantante fuera mala, pero decidí que se cantaba en un idioma extranjero y me iba sin entender qué decía la canción. Y, hasta pasados unos segundos, no se me puso en funcionamiento la distinción, y, de repente, el significado de las palabras de la canción penetraron furiosamente en mi mente. Es evidente que choqué con la situación de “preconocimiento” del mundo. Para comprender, hay que “saber” que es comprensible, que es posible, que estos sonidos son la lengua, y esta lengua es rusa, o sea, es el fenómeno que se puede distinguir y comprender su sentido.

 

4) Práctica.

Así que “conozco el mundo” y me interesa el objetivo de probar a quitar mis conocimientos para dar fuerza a nuevas percepciones. Sobre la base de las observaciones que hemos estudiado antes, elaboré el método que se llama “la práctica para olvidar”, y como consecuencia de esta práctica olvido la interpretación firme y habitual del mundo, aunque, claro está, que en realidad no lo hago, simplemente el proceso se hace más flexible.

Para empezar la descripción del método, contaré de qué partes consta y después haré mis comentarios seguidos con unos ejemplos.

a) La percepción reiterativa  de los objetos. Normalmente tengo prisa, estoy ocupado con algo muy “importante”, y las imágenes del mundo cambian muy rápido, como si yo mirara el mundo desde de la ventana de un tren. Ahora tengo ganas de superar este automatismo, “frenar” y mirar los objetos de tal manera que después de la percepción, sentir el sentimiento de novedad que surge cuando repito muchas veces la palabra.

b) Cuando miro los objetos, trato de dividirlos en las percepciones constitutivas, y cuantos más detalles veo, tanto más lejos estoy del concepto anterior de este objeto, que no era para mí nada más que un “trozo del mundo pálido”. También es razonable separar estas partes constitutivas del objeto mismo porque en realidad no le pertenecen,  sino que soy yo quien las agrupa a propósito. Y una cosa más: poco a poco llego al pensamiento de no nombrar lo que percibo. Después voy a usar el nombre pero es sólo para indicar el proceso.

c) Remonto este mundo. Se puede probar a unir los rasgos destacados en algo nuevo. Esta etapa, al principio, es un poco difícil, pero con tiempo, cuando pasé a la observación panorámica de los objetos, me salió sin esfuerzos.

(Probablemente, aquí sería interesante para la fijación de esta nueva unión inventar un nombre. Ahora miro en la pantalla y claro que veo la pantalla), como todo el objeto consta de esto, esto y esto, puedo decir que veo la pantalla. Pero cuando recuerdo que es cuestión de un punto de vista, y, en realidad, sólo hay un conjunto de percepciones  que se puede reagrupar. Y, en este momento, veo que en la pantalla hay tres pegatinas. Compongo con ellas una sola imagen y les doy un nombre, más que nada para ayudarme a mí mismo a fijar esta unión. Ahora delante de mí ya no está la pantalla sino “el triángulo de las pegatinas” +  “manchas en el marco” etc. Y se puede unir el mango de la taza con la mesa y la misma taza con la ventana, y hasta darles nombre y tratar de usar de alguna manera estos “objetos” en la vida. Para realizar algunas acciones todo esto, quizá, no tiene sentido (aunque posiblemente, no siempre) pero, al menos, esto desequilibraría mi seguridad de que el objeto es algo independiente de la interpretación de la percepción.

 

Ahora bien. Veo que sobre la mesa hay una taza. La taza. La miro. Es redonda. Dos óvalos, uno arriba y el otro abajo. Es azul, brillante, parece que  dentro resplandezca algo. Está en la superficie interior de la taza y forma más círculos y otras formas. Queda un poco de té. Es oscuro, brillante. Refleja. Los trocitos de las hojas de té están en el fondo de la taza. Si empiezo a mirar dentro de la taza, se volquea lentamente, se aumenta, se acerca. El reflejo en las paredes cambia, se mueve. Por fuera en el esmalte se refleja lo que está sobre la mesa, la cadena de las llaves, la goma redonda. En el reflejo se deforman curiosamente, componiendo en la base de la taza un copo que se derrumba bruscamente subiendo arriba. La música hace mucho juego con todo lo que está pasando, está alta y centellea como el agua.

Más o menos así. Sigo esta práctica hasta el momento en que aparece la percepción de la profundidad, del misterio y de la ligera sorpresa. Encuentro el esfuerzo durante el que me doy cuenta de que no sé nada de mi percepción, que el mundo puede ser diferente. Sin esta percepción la práctica para olvidar se convierte en una especificación  simple y la profundización de la distinción mecánica.

En la descripción todo se ve muy formal pero en la práctica este proceso me apasiona mucho. Es que con el tiempo empecé a ver todos estos rasgos al mismo tiempo, simultáneamente. Trataré de describir cómo lo siento yo.

Por ejemplo, ayer. Fui a pasear. La nieve crujía bajo mis pies. Presté atención a este sonido. El sonido se separa de todo lo demás y suena como si estuviera solo. En él se manifiesta la profundidad, longitud, reiteración. Junto con otros sonidos: el que produce la chaqueta cuando ando, el ruido de los coches, juntos se convierten en algo indivisible y único. Entro en el bosque. Los árboles. Son diferentes. Uno es tan alto que sube hasta el cielo, otro es bajito y torcido, curiosamente. Las manchas de la nieve sobre las ramas son de diferentes formas y ya es imposible comprender dónde acaba un árbol y empieza otro. Miro la corteza de un abedul. La trepa complicada resplandece con los rayos de sol de la puesta. De lejos la corteza del árbol se parece a la sierra de las montañas. Al mirar de cerca la vista se hunde en la profundidad increíble de un no sé qué, es un lazo de diferentes manchas, colores, luces y sombras. Se manifiesta la sensación de una unión sorprendiente con estos seres. Aparece el deseo de abrazar y simplemente estár a su lado. Sigo mirando. Sobre la nieve hay un perro. Está cagando. La espalda es curva como un arco, la cola está recta, mira a todos lados, en la cara ¿están vibrisas?, el pellejo brilla. El cuerpo del perro se combina inexplicable y perfectamente con la nieve, es decir, la percepción de la nieve  y del perro lleva a la aparición de una percepción de partículas de armonía. Es increíble. Miro a la gente con la que me encuentro en el camino. Parece que sus movimientos y gestos se separan en los componentes como si estuvieran desequilibrados y se movieran discretamente. Mi atención es atraída por mi propio cuerpo, me miro a mí mismo. El cuerpo se hace ligero, estoy en ascuas. Se me ocurre la analogía con una película animada de la infancia, me parezco al personage “Losharik”. Recuerdo sus movimientos. Son polifásicos, parece que el tiempo se demora y lo veo y siento todo muy detallado. La atención se desliza por todo lo que percibo y se hace rápida como la luz, y firme como la piedra. La vista es panorámica y al mismo tiempo está dirigida a cada objeto concreto.

En fin, describirlo es muy complicado pero más o menos es eso. Probé esta visión en unas condiciones cualesquiera: en casa, en el trabajo, cuando miraba la tele. Es interesante aplicar esta práctica para olvidar el habla humano. Por ejemplo, voy en taxi a casa. Allí hay varias personas y hablan sin parar. Empiezo a escuchar los sonidos que ellos producen, concentrándome en los bajos y después resulta que estos sonidos graves se combinan perfectamente con los agudos del amortiguador, o, con otros, y ya no entiendo de qué están hablando.

También es interesante tratar de no comprender lo que está escrito. Por ejemplo, en el coche del metro hay un montón de anuncios publicitarios que leo TODO EL TIEMPO, claro, cuando no miro a otra gente. Y el texto no es más que unas manchas de pintura, y sólo mi “preconocimiento” convierte estas manchas en los rasgos determinados en el texto. Me gusta esforzarme y ver el texto como las manchas de pintura que pueden combinarse con otras estructuras del dibujo, o no combinarse con nada. Pero es increiblemente difícil, aunque hasta en los casos de derrota (son el 99 %) siento el optimismo, y lo más importante es el efecto de la afinación de la atención. Aquí se pueden encontrar los métodos más cómodos para parar el “preconocimiento”, para frenar la distinción automática. Por ejemplo, otro método: asocio cada letra con algún sonido. Simplemente a cada letra di el propio nombre diferente al clásico. Por ejemplo la palabra rusa “âőîä[1], la leo como “dos nudos, cero y casita”.  Y claro está que esta palabra ya ha perdido su sentido. Es decir, hay que nombrar las letras de otra manera y elegir cuándo y qué sistema de la lectura quieres usar. Si te apetece, lees normal y corriente, si no, ves las palabras de otra manera. Cuando tengo sólo una única interpretación es muy complicado deshacerse de ella, parar su trabajo, pero si hay al menos dos sistemas, entonces el monopolio se destruye y aparece la competencia, la elección libre y como consecuencia, la libertad en la interpretación de las percepciones.

Pero los descubrimientos más interesantes pasan cuando después de entrenar mucho con los objetos que me rodean, comienzo a percibirme a mí de la misma manera. Resulta que “la personalidad” que se determina por la distinción mecánica como “yo único e indivisible” se puede dividir en varias percepciones, que como las particulas elementales se mueven sin parar formando conjuntos curiosos de lo que estamos acostumbrados a percibir como nuestra personalidad. Y cuanto más eficaz es “el olvido propio” tanto más sorprendiente y misterioso parece el mundo. Aparece la alegría cuando veo este caleidoscopio increíble que antes parecía inmóvil e indivisible. Y todo es porque nunca miraba de esta manera. ¿Para qué? No hace falta para el funcionamiento exterior. Dicen que Budda podía en un abrir y cerrar de ojos imaginarse miles de estados de la mente. Esta calidad de la atención aguda empieza a manifestarse en estos momentos. Además descubrí otra cosa: en el momento de esta purificación el “yo” no está presente. Pero en el caso ordinario no percibo el mundo para nada. Es igual como con la lectura, no leo las palabras enteras, ni las letras, ni adivino el significado del contexto, veo el sentido enseguida, pero este sentido ya está DETERMINADO. Y mi percepción sigue este carril preparado. La percepción verdadera dura un segundo o menos, y después se deshace (la atención pasa de él a la imaginación) porque se pone en funcionamiento el reconocimiento. Y en este momente aparece el “yo” - un tal dueño del mundo inventado. Esto se puede notar cuando miras dentro de su personalidad atentamente.

 

5) El lugar de aplicación y los aspectos poco deseables.

El método se refiere a las prácticas para trabajar con la conciencia distintiva. Pero esto antes de realizar un trabajo grande con las EN y concepciones, no es muy eficaz, más que nada porque la atención de todos modos se desliza a diferentes distracciones bruscas y no podrás realizar ninguna observación. Lo vi muchas veces cuando en el estado tenebroso intenté distinguir algo, pero el mundo era gris, y yo en vez de mirarlo, miraba mi tenebrosidad. Además los elementos de tal visión empiezan a manifestarse por si solos cuando no tengo las EN. Entonces es la hora para aumentar este efecto con los esfuerzos prácticos. La manera más eficaz es realizar esta práctica con la del regreso de la atención.

Hay algo que complica la experiencia, es el deseo de impresiones. Yo, por ejemplo, empecé a sacar fotos y dibujar todo lo que descubría y surgieron en mí, el afán por la colección, y la preocupación por recibir el placer, SimP.

 



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