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0061. Neti:

«Las observaciones de las consecuencias del orgasmo».

 

Las observaciones sobre los cambios de mis percepciones después de los orgasmos me han llevado a la decisión de dejar de tener los orgasmos igual que las EN. Y aunque todavía no he alcanzado un control de mis orgasmos impecable e independiente de las circunstancias, hablaré de las observaciones y de las conclusiones a las que he llegado hasta este momento.

El descubrimiento de la influencia, obviamente indeseable, de los orgasmos pasó hace poco, hace unos dos-tres meses. Hasta aquel momento me había corrido frecuentemente y nunca había relacionado mi estado permanente malo (FN, EEN, inclinación a las EN fuertes) con los orgasmos. Aunque, claro está que lo sospechaba, pero mi hundimiento en las EN, concepciones y otras tenebrosidades me permitían creer en que los orgasmos eran una necesidad natural.

Las consecuencias de los orgasmos se pueden dividir en fisiológicas y psicológicas. Estas dos categorías estan muy relacionadas y es difícil dividirlas en dos partes independientes, además, según la experiencia, la superación de las consecuencias de un campo lleva a la debilitación de aquellas en el otro.

A las consecuencias psicológicas se refieren tales fenómenos como la apatía, la distracción de la atención y, como resultado, la debilitación de la claridad de la conciencia; la inclinación a las EN; la falta de aspiración, de anticipación, en fin, la grisedad; la debilitación de las percepciones eróticas, la ausencia de las PI. En general, se puede describir la situación así – todo lo más torpe y mecánico tiene el poder en sus manos. Esto se puede comparar con el autopiloto – cuando el piloto está cansado, se pone en función el autopiloto cuyo objetivo es seguir el curso, y el resto, como las nubes, el cielo, la tierra, le importa un pepino. Si trato de percibir el mundo desde el punto de vista del autopiloto, sería el estado después del orgasmo, o sea, el funcionamiento torpe. Antes no relacionaba esta torpeza con lo que me corría, y seguro que no era cien por ciento sólo por los orgasmos, había todo un complejo de las tenebrosides brutas pero después de romper este círculo al menos en un sitio, me di cuenta de todas las tonterías. Cuanto empecé a eliminar lo que era insoportable para mí (EN, satisfacción, concepciones), enseguida descubrí que los orgasmos borraban todos mis esfuerzos.

Las sensaciones del cuerpo se refieren a las consecuencias físicas. Yo, por ejemplo, tengo tales (no siempre y no todas) como la somnolencia, el estado pesado después de dormir, la inclinación dolorosa hacia la inmobilidad (estar en la cama hasta el mediodía), el dolor ardiente y seco en las articulaciones, el dolor de cabeza, la agudización de las enfermedades, el deseo de repretarse, el cansancio permanente. En general se puede describir todo como que el cuerpo está gravemente enfermo.   

Antes (hace tres años) estas circunstancias físicas no estuvieron manifestadas tan claramente, quizá porque mi cuerpo físico estaba en mucho mejor estado. Pero después, pasaron conmigo diferentes acontecimientos que me provocaron una depresión durante mucho tiempo (casi todo un año), y esto se reflejó en el cuerpo, empecé a estar enfermo muy a menudo, a tener sensaciones dolorosas, creo que por esto no todos los cuerpos reaccionan tan claramente a los orgasmos.

Todos los estados descritos antes aparecen no enseguida después del orgasmo, sino que se manifiestan durante varios días. El argumento aproximado de cómo ocurren todas las consecuencias lo describiré más abajo.

Justo después del orgasmo viene el ardor seco que más tarde parece que se reduce un poco y se queda en las articulaciones, las cuales empiezan a  dolerme como si yo tuviera fiebre. Noto sonidos más finos, sombras, colores, matices, flujos incomprensibles en el cuerpo, todo parece como que estoy al lado de las percepciones, como si tuviera los deseos alegres muy activos. Estos “embates” son muy cortos (como máximo hasta el primer sueño) y no hay nada interesante, no hay nada que me guste tanto experimentar, no hay alegría, aspiración, atención, llenura, agilidad, todas las sensaciones se parecen a la acción de la droga, son tenaces y gomosas; yo, el que revive estas sensaciones me parezco a una planta. El orgasmo también se puede comparar con el cortocircuito.

Después, la situación se desarrolla de la manera siguiente. Puede ser que la  chica ya no me interese más, me da igual si me toca, y hasta estos toques pueden irritarme; es bastante difícil eliminar esta irritación porque aparece cada segundo y la atención está distraída. Pero puede ser, y, de otro modo, me sigue interesando, nos prestamos atención el uno al otro, pero ya no es tan atractivo para mí, ya no hay tanta agilidad, tanta llenura. En vez de estas percepciones aparece la satisfacción vieja y gris. Puedo estar en la cama, abrazarla, tener ganas de cariño, calor y confort. Este estado de la necesidad de la satisfacción va desarrollándose. Casi enseguida después del orgasmo viene el deseo de comer mucho y muy bien, y la comida buena casi siempre es la comida gruesa  e indigesta que mata de una vez el resto de las percepciones vivas. También me apetecen nuevas impresiones, diversiones. Todo acaba con el sueño pesado y después me cuesta mucho despertarme.

Después de levantarme me cuesta empezar a hacer cualquier cosa. Aquí empiezan a manifestarse las consecuencias físicas del orgasmo que he descrito arriba. Y encima tengo que ir al trabajo. Durante el día estoy inclinado a  sentir las EN, aparecen las consecuencias psicológicas que ya he descrito también. El segundo o el tercer día,  puede empezar el “síndrome humano”, de repente me parece muy interesante lo que valora la gente ordinaria – carrera, dinero, cosas bonitas, chicas-modelos, coches, diversiones etc. Como si hubiera entrado en un espacio dentro del que cualquier cosa tiene importancia, y todo este espacio empieza a resonar con algo dentro de mí. Si no hago nada con estos deseos, el síndrome puede durar una semana, y antes podía encontrarme en estos estados mucho más tiempo porque no luchaba con ellos. En la realización de estos deseos hay algo que me gusta – la experiencia de su realización, la experiencia de las consecuencias. Veo que pierdo muy rápido el interés por lo que hace poco luché con todas mis fuerzas.

Durante el segundo o el tercer día las percepciones eróticas desaparecen, o pueden aparecer pero en la forma superficial. De este tema hablaré más tarde y ahora, sólo mencionaré, que distingo una tal graduación, el espectro de las percepciones eróticas. Este espectro empieza con el deseo fuerte y apasionado de follar y disfrutar y termina por la percepción extática de amor e intimidad, que puede ser expresada con el sexo, el que me gustaría denominar como “oculto”. En el primer caso, el hecho de correrse es un acontecimiento muy lógico, en el segundo, el orgasmo es indispensable, es algo ajeno. Así que he notado que el orgasmo trae consigo las sensaciones sexuales sencillas. Y la siguiente vez, el sexo ya es más bruto y mecánico, sin percepciones. Para mí en este caso ya es mucho más difícil no correrme otra vez, porque la excitación puede ser controlada por algún tiempo, pero después, de repente, durante unos segundos alcanza el máximo. Además aparecen los pensamientos tipo “cómo me gustaría correrme” y otras tonterías que distraen la atención. Si no puedo aguantar y me corro, el estado se hace aun más desagradable.

Pero si el deseo es firme, la atención es fija y la aspiración a las PI es viva, puede suceder un milagro. Después de unos acercamientos críticos y rápidos al orgasmo, parece que te tranquilizas un poco, es como el río que ya no quiere romper una pared y empiezan a aparecer nuevas percepciones interesantes. Saqué la conclusión: en estos momentos quiero pararme, porque este estado nuevo es inestable, puede engañar y la atención ya no es tan fija para seguir este proceso durante mucho rato, hay peligro de relajarse y sin notarlo permitir el acercamiento del orgasmo incontrolable.

Después de soportar este pique, pararse otra vez en  el borde del orgasmo será mucho más fácil. Así se supera la crisis, pero todavía te queda mucho tiempo para recuperarte totalmente.  Mi experiencia demuestra que si después del orgasmo por el miedo a correrse de nuevo o por alguna otra razón, no hago el amor, en este caso las sensaciones desagradables y los estados emocionales malos durarán más tiempo, al fin y al cabo. de todas maneras hay que superar este deseo mecánico de correrse, pero cuando me atrevo, ya puedo llevar toda una semana en el estado  muerto. Pero si trato de  superar esta etapa y todo lo que he descrito arriba, entonces todas las acciones de las que hablaré más tarde, serán mucho más seguras.

En fin, después del orgasmo, se puede elegir uno de estos dos caminos. Uno puede rendirse y dándose cuenta de lo que está pasando, esperar a que pase la primera ola de los estados desagradables,  y después empezar a cometer algunas acciones para eliminar las consecuencias del orgasmo, pero durante este tiempo todos estos estados se hacen más graves, te acostumbras a ellos, los deseos alegres dejan de aparecer, y lo más importante, si no afrontas las tenebrosidades que te atacan de una u otra manera, te rindes, una cosa lleva a la otra y al fin y al cabo te encuentras con que ya llevas un mes sin nada que se parezca al menos un poco a la chispa de las PI.

El otro camino es la oposición permanente a las tenebrosidades. Se puede organizar en tres frentes: psicológico, físico, sexual. A pesar de que la eliminación de las EN cuesta mucho, de todas maneras quiero esforzarme tanto como puedo. Para mí es muy eficaz el recuerdo del estado iluminado más cercano, los pensamientos  en lo que está pasando, en las consecuencias posibles, en las razones, la lectura de los libros dedicados a la práctica y a la vida de los que practican, es decir la oposición constante del retroceso y el engendro de todo lo vivo e iluminado. No quiero rendirme, quiero seguir esforzándome fuera lo que fuera. Miro al orgasmo como a una circunstancia indeseable de la que no quiero depender. Quiero dudar de cualquier dependencia, quiero revisar si es tan fuerte como parece, quiero observar si la quiero o no, y como resultado, puedo encontrar el punto débil de esta dependencia y deshacerme de ella, o, por lo menos, suavizar su actividad. Es el objetivo al que quiero llegar, y para alcanzar la superacíon de las consecuencias del orgasmo aplicaré todas mis fuerzas.

Quiero tratar muy duro a la debilidad corporal y a los deseos mecánicos, no me rendiré a la torpeza. Me gusta hacer yoga, hacer los ejercicios físicos, dormir poco, ayunar o no comer para nada. Quiero engendrar el deseo alegre de limitarme en mis deseos mecánicos. Quiero estudiar cada deseo de sensaciones (comer, dormir, estar tumbado en el diván etc.) si es alegre o no, si está acompañado por el retroceso, la grisedad, la lástima a sí mismo. Como mis sensaciones después del orgasmo a menudo son desagradables, también se manifiesta la costumbre de tener las EN de las sensaciones desagradables. Se puede eliminar esta costumbre, y después hay que suprimir las sensaciones desagradables una por una, lo que refuerza la eficacia de la práctica bastante.

Si haces realidad todas las medidas descritas antes, al final de la primera semana al menos yo, suelo sentir que vuelvo a la vida. Aparecen las primeras percepciones de llenura, iluminación, alegría suave. Cuando vivo, sin cumplir el deseo mecánico de correrme durante largo tiempo, me doy cuenta de que 15-20 años de mi vida fueron una vida de mierda. Antes de encontrar la práctica de Bodhi me dediqué a varias otras prácticas, y aquellos estados que antes había alcanzado durante dos - tres semanas en las condiciones ideales (sin salir del piso, practicar casi 24 horas, dejar de hablar con la gente), ahora los alcanzo sólo después de los primeros días después del orgasmo, y al final de la segunda semana las PI llegan a un nivel alto y todo esto en las circunstancias más indeseables para mí (vivo en Moscú, sigo trabajando, voy en transporte público etc).

La eficacia de la eliminación de las EN durante los orgasmos y sin ellos, se puede comparar con la navegación por el océano turbulento en un barquito pequeño, donde el esfuerzo es el remo que sirve sólo para no volcar, con el viaje en un crucero militar en el mar un poco ondoso, cuando cada ola está bajo tu control.