Página principal

0064. Skvo:

«Seis tipos de simpatía».

 

1. Por ahora he podido encontrar seis tipos de simpatía hacia la gente.

La simpatía elemental. Si veo en alguna persona las percepciones íntimas por mí, aparece la imagen de que de este lugar viene el uragán* que abre una ventana enorme a otro mundo. En estos momentos no existe nada excepto yo y esta persona, nosotros dos somos la manifestación del mismo elemento y esta unión se revive tan fuertemente, que tengo ganas de reirme, correr, mirarnos a los ojos, vivir el encanto y quedarnos sin movernos ante la anticipación. Tengo el deseo de crear juntos, de descubrir juntos, de buscar juntos.  Aparece el pensamiento de que tenemos una inspiración mutua, tenemos la misma aspiración y cada uno de nosotros hace su propio trabajo pero vamos al mismo objetivo.

2. La simpatía dorada. Es como un ardor agudo y regular. La persona a la que tengo esta simpatía se percibe como un ser sagrado. Este ser es lo más precioso que se pueda ser. La imagen de esta persona consiste en una luz suave y dorada. Cuando pienso en esta persona quiero quedarme inmóvil y mirar a esta luz. Es lo absolutamente agradable e incondicional que se acompaña con el deseo de hacer todo lo posible para limpiar el camino hacia su manifestación. Se puede comparar con la situación en que alguien ha tapado el sol y yo hago todo lo posible por abrir el camino a sus rayos.

3. La simpatía extática. Cada pensamiento o cada toque a la persona provoca la exaltación. Además si piensas en esta persona o te encuentras a su lado, la exaltación es de la misma fuerza. En estos momentos aparece el pensamiento de que no tiene ninguna importancia dónde está la persona, siempre está a tu lado. En todo el cuerpo se pone la piel de gallina, tanto por fuera como por dentro. Cada embate de la exaltación provoca olas de exaltación que vienen de afuera y saltan a todas partes, pero sobre todo al encuentro con la persona hacia la que tengo esta simpatía.

4. La simpatía tierna. Es una percepción muy fina. La persona hacia la que tengo este tipo de simpatía se percibe como el centro de la ternura, como si fuera hecho de algo ligero, transparente y fino. Aparece el símil: cristal fluido. La fascinación de esta finura. Aparece el deseo de casi tocar a este ser y cuidarlo muy bien.

5. La simpatía inspirada. Puede aparecer hacia la persona que no se dedica a la práctica pero que está motivada por algo que no me interesa para nada. Si veo a la persona que inspiradamente se entrega al cien por cien en un asunto – bailes, descubrimientos científicos, sexo, arte, libros, maestría teatral - todo esto casi siempre provoca en mí el embate de la inspiración y la alegría de que en el mundo existe esta persona y en ella hay pasión por la vida, búsqueda creativa, aunque todo está dirigido a lo que no me atrae para nada. A veces aparece el deseo de contribuir a la realización de los deseos de este tipo de gente.

6. La simpatía suave. La luz del sol clara y regular, el calor suave. Aparece en toda la gente que, al menos, a veces tratan de aplicar sus esfuerzos para cambiar algo en su vida. En su forma más mínima, se manifiesta hacia la gente ordinaria que no suele sentir la agresíón sino que suele tener, por ejemplo, la tristeza clara. Más a menudo no aparece el deseo de contactar con  la persona que provoca este tipo de simpatía aunque si esta misma persona se dirige a mí con una pregunta de la práctica a la que soy capaz de contestar, creo que con la mayor posibilidad yo me sentiría alegre de contestarle y aclararle algo a esta persona. Esta simpatía va debilitándose si veo que la persona sigue sus tenebrosidades, y aumenta si la persona empieza a aplicar los esfuerzos, aspirar a la sinceridad y hacia la libertad de las tenebrosidades.

Lo más atractivo para mí en la gente es la pasíon por la vida, la búsqueda creativa, la independencia de los marcos conceptuales – de alguna manera es una temeridad en lo que se refiere al alcance de sus objetivos, que no contradice a la claridad, la inspiración, la capacidad de admirar con toda su alma y el deseo de contagiar a otra gente con esta pasión.

 Experimento la simpatía extática hacia algunos guerreros descritos en los libros de Castaneda. Por ejemplo, hacia Genaro o al nagual Julian. Para mí son hombres reales, no personajes o protagonistas literarios. Para mí son más reales que el vecino al que veo cada día, a pesar de que nunca antes me encontré con ellos, en el sentido de que nunca los vi con mis propios ojos ni los toqué con las manos. Pero si alguien que conozco muy bien se va por mucho tiempo no será para mí menos real aunque puedan pasar muchos años. Para mí lo más importante no es dónde esté una persona íntima sino las percepciones que siento yo. Precisamente ellas determinan si está lejos o cerca una persona.

Tengo la simpatía dorada hacia Ramakrishna y Dalai Lama. Esta simpatía es incondicional.

La simpatía inspirada no tiene el carácter incondicional. Más a menudo se manifiesta hacia una  persona en un momento determinado, y después no se manifiesta nunca más, y esta persona ya no me importa nada.

Casi siempre aparece la simpatía en mí si veo que una persona se esfuerza por eliminar las tenebrosidades y alcanzar las PI, sobre todo si se entrega completamente a estos esfuerzos. Aquí, para mí, ni tiene ninguna importancia si estos esfuerzos llevan a esta persona a algún resultado momentáneo o no, si tiene en este momento las EN o no, tengo la simpatía hacia su aspiración, hacia la búsqueda, hacia el esfuerzo, hacia la claridad (esta palabra en el lenguaje de nuestra práctica significa el estado claro, sincero al máximo e intolerante hacia sus tenebrosidades).

La simpatía de verdad es imposible si no hay crueldad. Cualquier percepción en la que hay un sólo matiz de las EN, ya no es simpatía.

Los obstáculos para la manifestación de la simpatía hacia la gente:

• RN

• SimP- Es el obstáculo más grave porque, por ahora, casi nunca puedo detectarlo a tiempo y no siento ese envenenamiento, lo que significa que me gusta el estado en el que revivo el SimP y la satisfacción.

• competencia