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0071. Lince:

«El estudio de la concepción de los padres ».

 

La concepción: «Los padres son una gente especial. Hay que tratarlos bien, comunicarse con ellos, ayudarlos, ser agradecida con ellos por todo lo que hicieron por mí.»

Puntos en pro:

1. Me educaron. No durmieron durante las noches para alimentarme, para que estuviera sana. Trabajaron todos los días para que tuviera comida y ropa. Nadie más hizo eso por mí.

2. Me echan de menos, siempre se acuerdan de mí, me quieren.

3. A mí me desean sólo cosas buenas. Los demás tienen sus propios problemas, les da igual mi vida, sólo los padres se llevan tan bien conmigo.

4. Siempre me darán su apoyo, para cualquier cosa que haga, para cualquier modo de comportamiento que elija. Siempre me aceptarán, me lo perdonarán todo, y aun, hasta si no vuelvo dentro de 10 años, para ellos siempre seré su hija, su persona íntima.

5. Apoyar a sus padres en la vejez es el deber de cada persona, es lo que tiene que hacer cualquiera. De este deber no se puede escapar. Ayudar a los padres, es un asunto sagrado.

6. Lo más simple es dejar a los padres y pretender que no tienes nada que ver con ellos. No es la manera correcta de solucionar el problema, es sólo un modo de huir.

7. Nadie, sólo yo puedo ayudarles. Cada día serán más incapaces, y sólo yo seré su apoyo.

8. Sin ellos, no habría nacido en este mundo, tengo que darles las gracias por esto.

9. No puedo tener pretensiones, no elegimos a los padres, y hay que querer a los padres que tenemos. No se puede cambiarlos.

10. Todo lo que sé me lo enseñaron ellos – andar, hablar, escribir. Por todo lo que tengo, debo dar las gracias a mis padres.

11. Son gente especial porque yo también soy especial para ellos. Nunca me olvidarán, a nadie le importo tanto como a mis padres.

12. ¿Cómo uno puede vivir tranquilo si sabe que los padres sufren, le echan de menos y necesitan su atención y cariño? Es la frialdad humana y la indiferencia si uno no reacciona a esto, además puede ayudarles, puede hacer algo por aliviar su sufrimiento. ¿Cómo uno puede estar alegre y no preocuparse cuando alguien sufre por él?

13. Quieren lo mismo que yo quiero para mí, porque ellos decían frecuentemente que fuera independiente en mis opiniones, y no me preocupara por lo que otra gente pensara de mí.

 

En contra:

 

1. Me educaron. No durmieron durante noches para alimentarme, para que estuviera sana. Trabajaron todos los días para que tuviera comida y ropa. Nadie más hizo eso por mí.

 

Mi nacimiento fue una iniciativa de mis padres. Ellos querían tener un hijo y lo hicieron. En aquella época fue su impresión, su sentido de la vida, su interés, en una palabra, fue lo que necesitaban. Tener un hijo significa que hay que alimentarlo, educarlo y también el hecho de que al cabo de unos años será completamente independiente de los padres. La alimentación fue el factor para poseerme. Si quieres tener un coche claro que alguna vez tendrás que limpiarlo, repararlo – todas estas actividades se llevan a cabo para tener un coche, si no - lo perderás. Los padres querían tener una hija, y para tenerla, hacía falta alimentarme, curarme, etc. Cuidarlo es una de las consecuencias del deseo de tener un hijo, hay que cuidarlo. Todas estas acciones se cumplen para que su deseo fuera realizado en toda medida, no era para mí, además, muy a menudo, las cumplen sin tomar en cuenta mis deseos y preferencias, incluso en contra de ellos. Todos en nuestro propio pellejo sabemos qué es el cuidado de los padres, por ejemplo, la frase “ponte la bufanda”, la respuesta: “no la quiero, tengo calor” y la réplica de los padres “póntela, te lo digo yo!” O:

- A las 9 tienes que estar en casa.

- Pero quiero pasear más.

- ¡Si no vienes a las 9, mañana no irás a pasear!

Etc. Es obvio que los padres me cuidan no porque quieran que me sienta bien, sino para tener satisfacción, les importan un pepino mis deseos.

La consecuencia: todo lo que hicieron por mí, no lo hicieron por mí, sino para realizar SU deseo de tener hijos y tener una satisfacción por esto.

Además: mis padres no percibían como algo trágico el proceso de cuidarme a pesar de todas las dificultades. Creo que es lo más probable que sintieran la satisfacción de estas preocupaciones, que llenaban su vida inútil en otros aspectos, les daban un sentido. Ellos sentían que alguien los necesitaba, que ellos podían ayudar a alguien, que hacían quizá por primera vez algo que no era para su propio provecho y por esto se sentían bien. Por esta razón es ridículo creer que ellos sacrificaron algo por mí, por mi educación. Ellos mismos sentían la satisfacción por esto. Acaso decimos que alguien sacrifica algo cuando un día lluvioso sale a la calle para encontrarse con su amante y hacer el amor – disfruta y por eso está dispuesto a pasar algunas incomodidades.

Además: aunque a veces ellos no sintieran satisfacción e, incluso experimentaran las EN haciendo algo supuestamente por mí, no significa que ahora tenga que sufrir yo haciendo lo que no quiero. Mi sufrimiento no les devolverá el tiempo y los esfuerzos que ellos gastaron hace años. Claro que se puede creer que es la “venganza justa” – no me gusta algo, pero ellos en aquellos tiempos sufrieron por mí, y lo pasaron muy mal, así que ahora tienes que sufrir por ellos, tienes que pagar. Se cree que las incomodidades mismas son el precio que uno tiene que pagar como parte del pagamiento justo. Pero ellos sufrieron no por mí, sino por sus concepciones, porque creían que sería mejor que ellos se negasen algo para que yo tuviera algunas cosas, o dinero, o algo más, creyendo que eran responsables de lo que yo decía, lo que hacía, cómo aparentaba. O, supongamos, que ellos no pudiesen negarme una cosa y creyesen que sería mejor si yo estuviera contenta. En cada uno de estos casos vemos que era SU elección – sacrificar algo o no. Ellos eligieron sacrificar, aunque nadie sabe qué pasaría si no lo hicieran, nadie sabe qué en realidad es mejor o peor y para quién es mejor o peor. Ellos sufrieron por sus creencias y en este aspecto no hay ninguna diferencia entre ellos y los demás.

La consecuencia: los padres sufrieron por sus equivocaciones, no por mí, y en este aspecto se parecen a todo el mundo. Sacrificarse por mí, fue SU elección. Claro que cuando tienes las EN, es difícil comprender cuál es la razón de tus sufrimientos, que no están en las acciones de otra persona sino en ti, en lo que no entiendes o lo entiendes mal y eliges tener las EN. Yo misma sentía el afecto hacia  un chico, estaba segura de que precisamente él era culpable de que me sintiera mal, y que, precisamente él, era la causa de que me sintiera bien. Los sufrimientos del afecto son las EN y cada uno por sí solo elige sentirlas, y hay poca gente que entiende, que no descarta el hecho de que la causa de los sufrimientos está en la elección propia de las concepciones y de las EN.

La equivocación relacionada conmigo no se diferencia de ninguna manera de otras equivaciones de mis padres. Sufrieron por todo con qué relacionaban, todo lo que pasaba provocaba en ellos las EN o las EP. Naturalmente, yo también provocaba las EN y las EP pero no creo que tenga nada que ver con sus tonterías, y no creo que la gente con la que tengo relación sea, de alguna manera, especial. Es decir, mis padres no sólo no se distinguen de otra gente que se equivoca, sino que yo tampoco distingo entre otros fenómenos por los que ellos tenían las EN.

Hay una equivación más: creer que si ellos se negaron a sí mismos la alegría de hacer o tener algo, signifique que ahora tienen que ser para mí, gente especial. Por esto, lo que no quiero, es negar mis deseos y sentirme incómoda por ellos, entonces resulta que no los quiero. Y al revés – cuando convengo en que me falta algo, ellos sienten la satisfacción de mi amor y de mi fidelidad y siempre les parece bien. El hecho mismo de que por alguien uno se siente mal – es una prueba de amor.

Primeramente, si hago algo por simpatía, trae alegría y no supone ningún pago. Si una persona siente simpatía hacia ti, hace cualquier cosa con miras desinteresadas y no le gustará si por ellos te sientes incómodo, lo más seguro es que en este caso dejará de hacer estos “obsequios”. Pero si esperan que devuelvas las deudas, no se trata de amor, son las relaciones ordinarias del mercado. Los padres se sentían incómodos para asegurarse de que después, en la vejez, tendrían un apoyo, o sea, una hija que después de crecer haría algo por ellos, les ayudaría en la vejez, les traería un vaso de agua etc.

Además, me recuerdo a mí misma. Cuando estoy enamorada de alguien, no puedo decir que sacrifique algo cuando hago cualquier cosa por esta persona. Cuando tengo que renunciar a algo, estoy alegre porque el deseo de placer (hacer algo bonito por la persona querida) simplemente es más grande que el deseo de otro placer (poseer a lo que he renunciado).  Si por la persona querida quiero superar algo en mí, algún miedo o complejos, se revive alegremente, como un paso más hacia la libertad. Si experimento las EN como el reultado de que hago algo por alguien y no tengo ganas de hacerlo, ¿qué queda de mí? Simplemente no podré vivir este amor, no tendré las percepciones,  tampoco necesito esta vida. Según mi experiencia puedo decir que el amor no es obligatoriamente estar acompañada por el rechazo de lo que quieres, y si este rechazo está presente, lo haces con alegría y sin esperar a recibir algo a cambio.  Al mismo tiempo este rechazo puede tener otras razones – el deseo de recibir apoyo, de seguir el principio de que así será mejor, de obedecer a la inercia de la sociedad en la que suelen sacrificarlo todo por los niños.

De esta manera, no he podido encontrar la relación entre el rechazo de lo que quieres y el amor. Y en general, la palabra misma “rechazo” no conviene mucho al sentimiento de amor, más acertada será la palabra “elección”. Cada persona elige qué no va a tener o a dónde no irá. Cuando dices la palabra “rechazo”, ya se sobreentiende la postura de víctima, la postura de una actualización forzada y si tienes que hacer algo, enseguida empiezas a sentir que eres débil, incontento porque todo tiene que ser de otra manera y empiezas a esperar algún honorario. Es imposible sentir el amor y al mismo tiempo hacer lo que no te gusta porque la acción que no trae la alegría es conceptual por definición, y esta angustia es la EN o el FN.

 

2. «Me echan de menos, siempre se acuerdan de mí, me quieren».

 

Lo que me echen de menos es relativamente normal. Ellos vivieron conmigo más de 20 años y están acostumbrados a mi presencia. Siempre había alguien a su lado, y después me marché, claro que apareció la sensación de que les faltaba algo sin esta persona. Están acostumbrados a que yo esté a su lado, de que siempre hay alguien en casa, habla con ellos, esta persona ya es parte de su vida. Muchas veces noté este mecanismo en mí misma, cuanto menos PI tengo, tanto más fuerte es el afecto hacia los fenómenos exteriores como la gente, el diseño interior, el tiempo etc. Incluso aparece el afecto hacia los objetos y ni hablar de la persona con la que viví en el mismo piso durante tanto tiempo. Es decir el hecho de una añoranza no prueba que hay un amor hacia mí, es la consecuencia del mecanismo del afecto hacia las circunstancias exteriores que se pone en funcionamiento rápidamente si uno no tiene sus propios hobbis ni una vida llena. Mis padres son gente ordinaria, y lo que llena su vida son los acontecimientos que pasan a su alrededor, por eso el mecanismo se ha puesto en funcionamiento en su caso también.

Segundo: Su afecto hacia mí está basado en la imaginación de que soy SU hija. No soy una chica cualquiera, les pertenezco a ellos, estoy relacionada con ellos. De ahí viene que piensen en mí, y el deseo de verme, el deseo de mi atención etc. Otra vez, si me recuerdo a mí misma, cuando algún chico empieza a parecerme “mío”, mis pensamientos y los deseos a partir de este momento están ligados con él. Las razones pueden ser diferentes, por ejemplo, encontré a un chico guay, me enamoré de él, decidimos vivir juntos. Por el hecho de decidirlo, el estatus de un chico simpático pasó al de MI chico. U otra razón, me gusta un chico y me dice que soy la mejor, que siente hacia mí algo que no sintió nunca. Por eso se hace una persona muy especial para mí, sobre todo si me atrae. Pero más fuertemente, una persona se hace “mía”, cuando vivimos juntos o nos hemos decidido a vivir juntos.

Casi todos mis deseos están relacionados con él, quiero verlo, hacer el amor con él, recibir sus e-mails etc. Se convierte en el centro de mi vida. Igual que mis padres tienen cientos de razones para creer que soy SU hija: están acostumbrados a pensarlo; me dieron a luz; todo el mundo lo dice; me educaron; me conocen a partir de mi nacimiento; yo creía que son míos, etc. Liberarse de esta concepción, abrir un camino entre un montón de cosas es un trabajo enorme, además no tienen ningún deseo de realizarlo. De la concepción de que soy SUYA, que estamos relacionados de alguna manera, crece su afecto, seguirán pensando en mí, echarme de menos, recordarme, esperarme etc.

Pero veo en mi propio ejemplo, que esta actitud no tiene nada que ver con el amor, son las manifestaciones más típicas del afecto del sentimiento poseedor. El mecanismo es muy sencillo. Cuando no hay alguien a tu lado, no pasa nada y es normal, pero cuando no hay a tu lado alguno de los TUYOS, empiezas a preocuparte y querer volver a ver a esta persona, además quieres estar seguro de que no desapareció ni desaparecerá. Cuando dejo de percibir que mi chico es “mío”, empiezo a mirarlo como a una persona que me gusta, al que le gusto yo, que está en algún sitio, y  ya no le echo de menos ni deseo su atención. ¡Pero la sensación de amor se queda! Seguro que estaré alegre de verlo pero no hay nada de sufrimientos, ni obsesión. A veces después de eliminar el afecto, no se queda nada,  simplemente te olvidas de esta persona. Sólo quitando el afecto se puede comprender si quieres a una persona o no. Como mis padres nunca podrán eliminar el afecto hacia mí (porque no lo quieren) nunca sabrán si me quieren o no. Pero una cosa la tengo súper clara - ahora no me quieren, porque el amor es la PI y no depende de dónde estoy, ni con quién estoy, ni de qué estoy haciendo. El amor es incompatible con los sufrimientos, porque los sufrimientos son las EN y las concecuencias de las concepciones como posesión, deseo de apoyo etc. Y los EN NUNCA son compatibles con las PI.

Resumiendo todo lo que he dicho anteriormente, puedo decir que como consecuencia de la convivencia y de otras razones diferentes mis padres se formaron una ilusión de mí, me tratan como a SU hija y por eso me tienen afecto igual que a otros de sus objetos, tienen las EN cuando este objeto trata de declarar  que es una persona independiente y libre. Tanto las EN como las concepciones engendran mucho interés hacia mí, hacia mi vida, mucho deseo de mi atención. Todas sus emociones y pensamientos – es la consecuencia del mecanismo, y estas manifestaciones no tienen nada que ver con el amor.

 

3. “A mí me desean sólo las cosas buenas. Los demás tienen sus propios problemas, les da igual mi vida, sólo los padres se llevan tan bien conmigo».

 

Bajo el concepto de las cosas buenas mis padres comprenden la posición estable – dinero, un marido rico, que me podría defender, darme dinero para la comida, para la ropa, los hijos para que no me sienta sola, una casa grande y bonita, en fin, la vida llena de placeres y sin preocupaciones cuando no pasa nada grave, cuando todo está bien, cuando nadie está enfermo, no se pelea, no deja... es decir una vida vacía y llena de rutina. Primero, nadie sabe lo que es bueno  y qué es malo, o qué es bueno en general, y seguro que nadie sabe qué es bueno para mí. Claro, parece que tener dinero está bien, pero si me lo roban, en lugar de la preocupación por no tener dinero, aparece la preocupación por cómo guardarlo, cómo invertirlo de la manera más acertada para no perderlo, o cómo no perderlo a causa de la inflación. Tener un marido guapo y que me quiere también está bien, pero un hombre así le gusta a todo el mundo, y si se va con otra, o a mí me puede gustar alguien más, entonces tendré miedo de empezar una nueva relación porque podré perder mi marido. En vez de la preocupación de que tengo un marido malo, aparece el miedo a perder uno bueno. Y así puedo seguir eternamente. No se sabe qué es lo bueno y qué es lo malo. A la gente le puede parecer que lo bueno es, por ejemplo, ser rico, sólo porque ellos son pobres y nunca tuvieron las cosas que suele tener la gente rica. A ellos les parece que el dinero mejoraría su vida, les haría felices, y por eso ellos desean un trabajo que trae dinero o un marido rico. A ellos les parece que todos los problemas se resolverán por sí solos. Pero los problemas NUNCA se pueden resolver de esta manera, simplemente se puede cambiar un tipo de problemas por otro, de este modo uno nunca puede liberarse de ellos. ¿Quizá son felices los que tienen mucho dinero? ¿O tal vez, las que tienen maridos guapos? Muéstrame ejemplos, y veré si es verdad que han dejado de sufrir y sentir las EN permanentes. No los he visto estos ejemplos. Todos sufren absolutamente, e independientemente por algo, porque los sufrimientos son la costumbre de tener las EN, la costumbre de creer en las concepciones, la costumbre de suprimir sus deseos alegres, y la existencia de estas costumbres se puede interrumpir sólo con el esfuerzo directo en su eliminación, y ningún factor  exterior, tipo marido, dinero, hijo, piso, puede influir en su vida.

Así que es imposible encontrar la felicidad en lo que los padres quieren para mí, o sea en la satisfacción y en una posición material estable. Además, que este apoyo no me quita sufrimientos, sino que cambia un tipo de sufrimientos por otro, aparece el afecto a este apoyo, el miedo a perderlo, aparecen nuevas EN. Nunca sé qué estaría bien inconvencionalmente para alguien, por eso yo misma siempre sigo mis deseos, pero ¿qué le puedo decir a otra persona? Que siga también sus propios deseos alegres. A menudo las situaciones complicadas y desagradables hacen a una persona pensar seriamente en su vida y hacer algo importante, empezar a cambiar algo. Mis padres también tuvieron estas situaciones en la vida, pero si ellos no las valoraron, significa que tenemos diferentes visiones del mundo, tenemos valores opuestos. El deseo de evitar las complicaciones cueste lo que cueste es la consecuencia del miedo a vivir. Ellos tienen miedo a la vida, no quieren pensar, observar, no quieren dejar de sentir las EN, creen que es uno de los rasgos del ser humano y claro está que me desean lo que valoran ellos, que yo nunca caiga, que en todos lados haya cosas bonitas. Pero yo simplemente no necesito esta vida, para mí es lo mismo que la muerte. Cada vez que encuentro en alguien o en algo un apoyo, y caigo en la satisfacción, siento que empiezo a morir. Para ellos es el estado deseado.

Tercero, si ellos ME desean cosas buenas, habrían podido preguntarme qué es lo que quiero yo. En este caso ellos no habrían sufrido ahora, sino que habrían sido felices porque en todo lo que estoy haciendo, me oriento por mis deseos alegres, siento la vida de verdad y todo lo que está pasando en la vida. No sigo los estereotipos del comportamiento, busco y ENCUENTRO lo que me trae alegría y las PI. Si ellos quisieran sólo cosas buenas para mí, podrían al menos estar alegres por mí. Entonces no estarían contentos si hiciera algo en contra de mi sinceridad. Pero ellos quieren algo para SU HIJA y no para mí y por eso mis sensaciones les importan un pepino. ¿De qué amor se trata? A los padres no les importa qué siento, se esforzarían de la misma manera por cualquier persona que estuviera en mi lugar. No existo para ellos como una persona, por eso todos sus deseos no tienen nada que ver conmigo. Consideran que soy SUYA, por eso tienen unas preferencias en lo que se refiere a mi vida. Estas preferencias les hacen sufrir y ellos empiezan a querer algo y exigir algo de mí. Sé según mi experiencia que cuando empiezo a considerar que alguien es mío, me deja de interesar  qué  es lo más importnte en la vida de esta persona, pero enseguida para mí empieza a tener importancia todo lo exterior – con quién está, dónde está, qué está haciendo etc. Todo esto empieza a influir en mí, me siento como si estuviera atada a él, todo esto viene por el sentimiento poseedor. De la misma manera que mis padres quieren resolver sus problemas y dejar de preocuparse a costa de mi libertad, porque ellos estarán mucho más tranquilos cuando SU hija vive en bienestar.

Cuarto, mucha gente busca una buena posición y se la desea más o menos a sus amigos. Mucha gente con la que me he encontrado y que me eran simpáticos, me deseaba lo mismo, o sea el bienestar, por eso en este deseo, mis padres no se diferencian para nada de otra gente.

 Quinto, ellos quieren para mí algo, algunas cosas buenas etc. Y se preocupan precisamente porque lo quieren. No les preocupa lo que está pasando sino el deseo de que pase otra cosa, porque tienen una preferencia. Las EN, el deseo, las concepciones – todo esto es lo que lleva inevitablemente a los sufrimientos, por eso la causa de sus sufrimientos no soy yo, sino el hecho de no eliminar sus deseos conceptuales ni las EN. Si tuvieran sólo simpatía o interés, ellos no sufrirían por lo que pase en mi vida. E, incluso, si hago lo que quieren, sus sufrimientos no desaparecerán, precisamente porque la causa no soy yo sino sus tonterías.

 

4. « Siempre me darán su apoyo, a cualquier cosa que haga, a cualquier modo de comportamiento que elija. Siempre me aceptarán, me lo perdonarán todo incluso si no vuelvo hasta dentro de 10 años, para ellos siempre seré su hija, su persona íntima.»

 

Que siempre me apoyarán a pesar de que desde su punto de vista mi actitud es inhumana porque los dejo, en realidad confirma el hecho de que como persona yo no existo para ellos. Porque si no fuera su hija,  creerían que soy una loca indiferente (que es lo que piensa en realidad la gente que me rodea y que tiene el mismo conjunto de concepciones) y no querrían tener nada que ver con esta persona, aparecería un sentimiento de rechazo a esta persona. Pero lo que pasa es que ellos ven en mí algo SUYO, y siempre necesitan lo que les pertenece, cualquier cosa que haga, cualquier locura que cometa, esté donde esté y sin prestar mucha atención a sus palabras seudo inteligentes. Me “comerán” en cualquier estado porque me han colgado el letrero que dice “NUESTRA” y no ven nada más sólo esta palabra. Además no tienen ningún interés por saber qué hay detrás de este letrero porque en ese caso se destruiría todo, porque resultará que no quieren a su propia hija  y no hay nada íntimo en ella, y da miedo verlo así porque entonces estarán completamente solos y volverán las EN. Pero así, sin pensar, parece que tienen a alguien cercano. Por eso su aceptación inconvencional hacia mí no se basa en el amor, en el sentimiento de que la persona es íntima ahora mismo, en este momento, con sus pensamientos, percepciones, aspiraciones, sino en la creencia ciega de que les pertenezco. No es acaso que no tenga con nadie una relación invariable. Con otra gente no estoy tan ligada, y si no lo es siempre, si al menos de vez en cuando me doy cuenta de si todavía me interesa esa persona o ya no. Y partiendo de mis conclusiones sigo comunicándome con alguien o no. Pero con los parientes no puedo seguir el mismo modelo. No busco nada interesante en ellos. ¿Pero si no me interesan hay algo vivo en tal relación?  O sólo las costumbres y la concepción, el miedo a perder el apoyo en la vida. Para mí es insoportable tal tipo de relaciones, me envenena.

Una observación más, mis padres tienen amigos y conocidos, pero entre ellos no hay ninguna chica joven o alguien que se parezca al menos un poco a mí con sus intereses, hobbys o alguna otra cosa más. Toda la gente que me interesa, para mis padres, son monstruos perversos que destruyen lo más sagrado. Entonces tal gente, como yo, en realidad no les interesa y nuestra relacióm es completamente conceptual, se basa en el hecho de ser íntimos y que teóricamente nos une.  Pero en realidad nos une sólo la concepción y la costumbre. Con el tiempo el número  de amigos de mis padres disminuyó bastante  y se comunican prácticamente sólo con la familia. Todo se redujo en ellos, menos intereses, menos gente con quien poder compartir sus intereses. Pero como tienen tanto miedo a la soledad, no tienen otro remedio, más que comunicarse con la familia, y nunca te dejarán en paz aunque estuvieras ya muerto. Sólo el que quiere morir espiritualmente, puede necesitar a la familia como companía muy acertada.

 

5. « Apoyar a sus padres en la vejez es el deber de cada persona, es lo que tiene que hacer cualquiera. De este deber no se puede escapar. Ayudar a sus padres es un asunto sagrado».

 

¿Dónde está escrito que tengo que hacerlo? ¿Dónde está esta ley que me obliga a hacer esto o dónde está mi promesa de hacerlo? Cuando crecía me metieron en la cabeza que esta pareja, eran mis padres, que les debía algo, además veo que todo el mundo cree que debe algo a sus padres. Y no veo ninguna excepción y lo acepto como un postulado. Todos alrededor de mí me dicen que no hay otra opción, que todo el mundo lo hace, y yo también debo hacerlo. Es decir debo a mis padres porque todos lo creen así y porque todos hacen lo mismo. La ayuda a los padres está muy bien considerada en la sociedad, creen que es una buena actitud y cuando haces algo bueno, tienes la satisfacción y cuando no lo haces – tienes remordimientos de conciencia, y cualquiera te apoyará en el primer caso y te justificará en el otro. Pero si miramos a esta gente que ayudan a sus padres, que se meten en la cabeza que hay que hacerlo, no veo ninguno que sea feliz y no veo a ninguno al que quisiera parecerme al menos un poquito, o que viva como quiero vivir yo. ¿Entonces a quién estoy escuchando? Veo a las víctimas que siguen esta regla, veo que podré convertirme en una de ellas respetando sus leyes. Todo lo que me puede enseñar esta gente es ser igual a ellos. La gente ayuda a sus padres viejos al mismo tiempo que está  llena de agresividad y preocupaciones, la gente misma envejece  y se seca porque depende del deber y está dispuesta a llevar su cruz durante muchos años y encima declara este estilo de vida. Claro. ¿Qué más pueden hacer ellos? Tienen que defenderse. Ellos no pueden decir que son simplemente tontos y en vez de hacer sus cosas, andan al hilo de sus padres viejos y muy a menudo completamente locos y llenos de EN.  Nadie se siente alegre con esta ayuda.

¿Por qué tengo que creer a esta gente? ¿Por qué tengo que escucharles  cuando para mí su vida es increíblemente tenebrosa y triste? Quiero vivir de otra manera, deseo para mí una vida sin sufrimientos, también a los demás, quienes, al igual que yo, aspiran a la libertad, a darse la posibilidad de encontrarse en un mundo donde no hay sufrimientos.

 

6. « Lo más simple es dejar a los padres y pretender que no tienes nada que ver con ellos. No es la manera correcta de solucionar el problema, es sólo un modo de huir.”

 

La frase que lo más simple es dejar a los padres, supone que buscas un camino fácil, que no quieres mirar a la vida a la cara, que cuando cumples este deber, te sientes como un héroe, como un luchador valiente y atrevido contra las dificultades de la vida. En la vida real nunca he encontrado a una persona que dejase a sus padres (excepto los que están practicando). Y si trataba de hacerlo, nunca pudo vencer los sufrimientos de la conciencia, el sentimiento de culpabilidad, la opinión de los demás. Superarlo, según mi experiencia, es muy difícil. Mucho más FÁCIL es hacer lo contrario, o sea, hacer lo que hace todo el mundo, seguir el camino tradicional lleno de sufrimientos y apoyar a los padres en su vejez aguantando sus tonterías. Y aunque sufres y tienes muchas incomodidades, al menos no tienes ese sentimiento de culpabilidad, además todo el mundo te apoyará y todos te comprenderán, niegas tus deseos alegres, pero al menos eso tiene sentido, lo haces por “TUS” padres,  simplemente haces lo que debes hacer. Y resulta que es mentira que eliges el camino difícil si no abandonas a tus padres. Eliges el camino fácil, te escondes detrás de la concepción de que se puede abandonarlo todo, pero no eres este tipo de persona. ¡Simplemente NO PUEDES  abandonarles!!! Es el camino fácil, en este caso no hay nada que superar. Tomas tu posición pasiva, cumples tus deberes, y tienes los sufrimientos  “justos”. El camino difícil es deshacerse de la culpabilidad y de su deber, mandar a la mierda la opinión de los demás, preguntarse a sí mismo “¿qué es lo que quiero?”, y de seguir sus propios deseos. Entonces puedes plantearte y decidir si quieres de verdad ayudar a alguien o no, y fácilmente, sin sufrimientos, ayudarás en la medida que te interese y es agradable para ti.

¿Y además, acaso es importante qué camino es, fácil o difícil? Para mí no. Para mí lo más importante es el camino alegre, lleno de anticipación, ternura, claridad, aspiración, placer o no hay nada de esto. No busco las dificultades, no busco las facilidades, lo que busco son las percepciones iluminadas.

Además. Cuando la gente ayuda a sus padres, en realidad se ayudan a sí misma, porque a esa gente le preocupa si SUS padres necesitan algo. En el mundo hay millardos de enfermos, viejos abandonados, pero su vida no le importa a nadie, pero sí que a todos les importa la vida de los SUYOS.  Como consecuencia cada uno ayuda a los suyos para quitarse de encima preocupaciones y otras EN. En realidad nunca sabes qué es lo mejor para ellos, deseas su bienestar y haces todo lo posible para conseguirlo, igual que ellos en su tiempo lo hicieron por ti. La ayuda a los viejos es un truco para evitarte sufrimientos a ti mismo, porque ayudándoles materialmente y dándoles la impresión de que no están solos, crees que lo haces todo bien, y correcto, que en tu vida también todo está bien. Pero qué es lo que sería mejor para ellos no lo sabe nadie, ni tú, ni ellos mismos.

Se puede decir que ellos mismos buscan este bienestar, y yo hago lo que quieren ellos. Yo por ejemplo no creo que el bienestar sea un valor y a mí no me interesa apoyar el deseo de bienestar de otra gente. Si alguien lo quiere, que se busque él mismo la forma de conseguirlo, pero yo no participo en eso porque el bienestar ajeno no me interesa para nada. Al contrario, esta vejez priva a una persona de la posibilidad de comprender algo y moverse de ese pantano. Además, ellos quieren el bienestar, el ladrón – dinero, el asesino – matar, ¿y qué? ¿Tenemos que darle a cualquiera lo que él quiera? No, quiero apoyar en la gente sólo deseos que me gusten también a mí.

Más cosas. Cuando la gente sabe que en la vejez pueden contar con alguien, entonces la gente se permita el lujo de envejecer, relajarse, estar enferma, estar lenta. Todo el mundo tiene lástima de ellos, todos les compadecen, y ellos empiezan a creer que es justo y empiezan a tener lástima de sí mismos también. Ya no tienen por que espabilarse, porque el apoyo está garantizado en cualquier caso. Una persona a causa de sus tenebrosidades se convierte en un ser perezoso y para despertar en él cualquier cosa hay que inventar razones serias. Sé, según mi experiencia, que sólo cuando te das cuenta de que nadie ni nada te ayudará, sólo en ese caso empiezas a pensar, a espabilarte y superar tus EN. Y para no dejarse llevar por el retroceso y las enfermedades, son necesarias las hiperfuerzas. La gente que vive entre los hijos y los nietos, entre los que la quieren mucho,  no puede tenerlas. Por esto dejando a mis padres a solas con su propia vida, les doy una oportunidad única de envejecer de otra manera, no como los demás. Ahora ven la realidad, ven que su vida está vacía y la realidad no está viciada con mi relación llena de lástima, falsedad, ni bondad. Ahora cuando están ausentes factores exteriores, como yo y su trabajo, miran las cosas tal como son para ellos en este momento. Si el drogadicto un día deja de drogarse, se mirará en el espejo y verá que fue arrastrado y que su vida está vacía. Y ellos, ahora, son iguales a este enfermo, pues ven la vida que llevan. Claro que aquél quiere una nueva dosis de droga, y para ellos ésta es su reacción conmigo, pero no lo haré, porque no me interesan y no tengo el deseo de decirles algo. Les guste la realidad que crearon para ellos o no, esa ya es otra cuestión, pero es la realidad la que puede hacerles comprender algo, y cuanto más pronto la vean, tanto más tiempo tendrán para cambiar algo.

Más cosas. Aunque para alguien sea muy fácil dejar a sus padres ¿por qué no puede hacerlo, por qué no puede elegir este camino fácil si éste existe? ¿Cualquier vida está llena de complicaciones, para qué entonces buscar más? ¿Por qué la gente en lo que se refiere a otras cosas siempre trata de hacer su vida más fácil y cómoda, pero en el caso de los padres, de repente, resulta que les gusta atravesar los obstáculos? Es porque esta posición permite dejar todo tal como está, sin cambiar nada, sin pensar y dejarse llevar por la corriente.

 

7. « Nadie, sólo yo puedo ayudarles. Cada día serán más incapaces y sólo yo seré su apoyo»

 

¿En qué les puedo ayudar? ¿A comprar medicinas, a asegurar la comodidad de su vida, a fingir que me interesa comunicarme con ellos? Es decir, a hacer su vida aun más cómoda. Resulta que puedo contribuir a su comodidad y confort. Pero no creo que la satisfacción y el confort sean algo bueno, y a mí personalmente no me interesa. Ya lo he dicho antes, que la satisfacción y el confort hacen dormirse a una persona, convirtiéndola en una planta. ¿Quieres tener una satisfacción? Vale, de acuerdo. Pero no por mi cuenta, esfuérzate tú, aplica tus esfuerzos, alcanza lo que quieres. No creo que sea bueno crear dificultades a propósito o circunstancias extremas a otra gente, pero si es la consecuencia de mi comportamiento sincero, no me importan estas dificultades en la vida de alguien. Diré aun más, si creo en ellos una ilusión de apoyo y amparo, será una mentira porque cada uno de nosotros está  eternamente solo y solamente los esfuerzos propios pueden cambiar algo en su vida, solo la experimentación de las PI puede liberar a una persona de las EN de soledad, precisamente la liberta de las tenebrosidades que nos mantienen vivos y nunca puede hacer lo mismo una u otra propiedad, o satisfacción, o relación con alguien, y sólo con sus propios esfuerzos uno puede alcanzar la libertad de las tenebrosidades y nunca podrá hacerlo con las lámparas de pie o una llamada para felicitar por algo. ¡Fíjate cuántos viejos llenos de odio hay entre nosotros, y sus hijos les cuidan! ¿Y en general, alguna vez has visto a un viejo no agresivo, que no odie a nadie, que no esté totalmente torpe en las EN?

En lo que se refiere a la incapacidad. La incapacidad es ante todo una EN o sea lástima a sí mismo (LSM). Sentirse débil es posible en condiciones cualesquiera, a cualquier edad, con cualquier salud y con cualquier cantidad de dinero. Y en las mismas circunstancias igual es posible NO sentirse incapaz. Fácilmente se ve en el ejemplo de los minusválidos – son tan diferentes. Uno no tiene brazo y se siente incapaz, infeliz, trata de dirigir a los demás, quiere que todos se lo hagan todo, que le presten atención, que le ayuden etc. Y cuanto más le ayudes, tanto más habla de su mala suerte y de que infeliz es porque es su elección – le gusta sentirse infeliz. Y el otro que encima no tiene ambas piernas, está  vivo, siempre está ocupado, aprende lenguas extranjeras, aprende a cocinar, ha encontrado una novia que también es minusválida, folla con ella y disfruta más que un guapito lleno de complejos con brazos y piernas y como resultado es mucho más feliz que el primero. Lo mismo pasa con los viejos – muchos empiezan a envejecer ya a los 20, empiezan a emplear palabras de viejos, empiezan a moverse como los viejos, tienen los hábitos de los viejos, alguien ya a los 30 se siente como si fuera muy viejo y se pone a sufrir y se hace impotente, pero otro todavía a los 80 busca amantes, corre por el bosque, da conferencias y escribe libros. En fin, mientras están vivas las concepciones de que con los años la persona se hace más débil, de que necesita ayuda, que lo que está por delante siempre es peor. La LSM siempre aparecerá inevitablemente y no hay otra manera de eliminarla, sólo con  esfuerzo. Los viejos que viven rodeados del confort y el amor de sus íntimos, de todas maneras sienten su debilidad y el miedo a la muerte. E igualmente odian todo lo vivo. Cuando viven con los hijos y los nietos, ven la vida y sienten su incapacidad igualmente, cambian unas EN por otras y si yo tuviera relación con mis padres, también tendrían que distraerse con algo y en lugar de la tristeza de que los abandoné, sentirían la rabia porque lo hago todo mal y en contra de lo que quieren para mí. Si una persona ha elegido el sufrimiento, siempre encontrará una razón.  ¡Porque fíjense qué cantidad enorme de EN de comunicación entre los íntimos que ya están hartos de esta relación! Es todo lo que se puede decir seguro, y si es bueno o malo o a qué llevará, nadie lo sabe.

Ahora les parece que serían felices si estuviera con ellos, y el resto es una porquería, pero cuando estaba con ellos y hacía lo que querían ellos, no eran felices, tenían un montón de preocupaciones. Nunca tuvieron muchos problemas conmigo porque siempre les obedecía en todo para no provocar en ellos las EN fuertes pero ellos de todas maneras eran infelices. ¿Acaso un huevo corrupto es mejor que otro huevo podrido?

No estoy dispuesta a entregar mi vida para que alguien pudiera pudrirla tranquilamente, ya que ir contra sus deseos alegres, empezando a consentir con el afecto significa vivir sin percepciones, y esto no es la vida sino la muerte.

Y aunque actuara de esta manera, muriera de abnegación, los mecanismos que engendran las EN, seguirían funcionando, y nadie podrá ayudarles a deshacerse de ellos, sólo ellos mismos. Tengo experiencia en el afecto largo y fuerte, cuando podía sentirme viva y feliz sólo con una mirada o una palabra de la persona por la que sentía el afecto, y no sabía para qué respirar, moverme o vivir en general, si su mirada era rara o indiferente. Este afecto es adictivo, y cualquier cosa que haga el objeto del afecto, nunca te sentirás mejor porque PERMANENTEMENTE exigirás las pruebas, y te sentirás mejor por un momento al recibirlas. Nadie podrá ayudar a esta persona.

La conclusión: todo lo que puede ayudarles es su propio trabajo para eliminar los mecanismos que hacen aparecer el afecto y otras EN, cualquier otra cosa no cambiará nada, será sólo un alivio temporal.

Y una cosa más, ¿quién ha dicho que tengo que hacer algo por mis padres? Porque a alguien se le ocurrió que los padres tenían derecho a esperar algo de mí. ¿Quizá firmé un acuerdo con alguien, o consentí a nacer sólo a cambio de que después les cuidara? Imagínate que vives en otra sociedad dónde después de cumplir los 30 años, suelen cuidar a todos los vecinos que viven arriba y debajo de ti. Así que vives tranquilamente, y de repente, ¡toma! – veinte personas esperan de ti ayuda y todos creen que estás obligada a ayudarles. Lo mismo pasa con los padres. Un día el niño se entera de que tiene un montón de abuelos, tíos, hermanos etc. Y todos esperan su atención, su ayuda y quién sabe qué más. No sé cuándo ni a quién se le ocurrió que hay que cuidar a los padres, pero personalmente yo no estoy de acuerdo con esta idea y no quiero apoyarla.

 

8. «Sin ellos, no habría nacido en este mundo, tengo que darles las gracias por esto»

 

Claro está que los padres participaron en el proceso de mi nacimiento. Que nací depende de muchas personas y de muchas circunstancias, por ejemplo de la persona que presentó mi madre a mi padre, de que mi padre le gustó a mi madre, de que mi padre deseó a mi madre. De que aquel día tenían dónde hacer el amor, de la persona que les había aconsejado visitar la ciudad e ir aquel día precisamente por aquella calle donde se conocieron, del hombre que hizo algo que no le gustó a mi madre y ésta lo dejó y por eso se enrolló con mi padre, del amigo de mi padre que se acostó con la primera mujer de mi padre y mi padre decidió entonces divorciarse. Puedo seguir eternamente este listado de gente por la que mis padres decidieron estar juntos y tener un hijo. Resulta que tengo que agradecérselo a una cantidad enorme de gente, porque participaron no menos que mis padres en mi nacimiento. No sé por qué suelen destacar de esta muchedumbre sólo a los padres y creer que sólo de esta pareja dependió mi nacimiento. Y la médico en el hospital, ella me ayudó a nacer. Se puede decir que hay un montón de médicos en el mundo, y la madre es única. Pero no se sabe si podría yo haber nacido diferente persona en comparación con la que soy. No se puede comprobar. La conclusión – en mi nacimiento además de los padres participaron miles de personas y cada uno es único igual que mis padres.

Segundo, mis padres querían tener un hijo, para esto acometieron unas acciones dirigidas hacia este objetivo, después recibieron el resultado o sea a mí. Si tengo hambre, voy a la cocina, cojo los huevos y los frío. Ahora, ¿debo agradecerme a mí misma por los huevos fritos que acabo de preparar? ¿Por qué? (La gratitud que entiendo como sentimiento del deber y no como la expresión de la alegría por lo que pasó. Yo misma quise estos huevos, no me lo habían pedido y nadie había pedido prepararmelos, todo ocurrió según mi voluntad. Lo mismo pasa con los hijos, era necesario para ellos, ellos lo hicieron, disfrutaron de esto, encontraron el sentido de la vida en esto. ¿Acaso les debo algo por lo que querían ellos? Además no me querían A MÍ, no me conocían, querían tener hijos, claro que estoy alegre porque estoy viva, pero es un misterio cómo nací y por qué. Estoy alegre de que hay aire con el que puedo respirar, de que hay agua que puedo beber cuando tengo sed, de que hay más cosas sin las que no podría vivir. ¿Pero por qué de todas las cosas que me ayudaron a nacer y me ayudan a vivir, se suele elegir y agradecerlo sólo a los padres?

 

 9. « No puedo tener pretensiones, no elegimos a los padres, y hay que querer a los padres que tenemos. No se puede cambiarlos»

 

 

La idea de que hay que querer a los padres nace porque todo el mundo tiene claro que no podrá liberarse de ellos, deberá comunicarse con ellos toda la vida y claro está que es mucho más cómodo quererlos (es decir no tener ninguna pretensión) que odiarlos o tenerles rabia. Y a otra gente se la puede tratar como quieras. Por ejemplo, a nadie se le ocurre aceptar al vecino tal como es y quererlo – con el vecino se puede pelear, se le puede reprochar algo, y se considera normal porque sabes que hoy tienes a este vecino, y mañana a otro. Y su estado o no te influye para nada, o al fin y al cabo puedes dejar de saludarlo y hablar con él. Con los padres todo es mucho más complicado, no puedes echarles de tu vida, su estado influye en ti, por eso es más cómodo decirles algo agradable, y así parece que los quieres, ellos se tranquilizan y tú también te tranquilizas. La idea de que hay que querer a los padres se basa en la comodidad de no pelearse y no discutir con ellos porque viven en tu piso, y su estado es la garantía de tu confort porque no quieres eliminar las EN por tu cuenta. Por eso todo este amor es mentira y porquería, incluso si alguien cree que alcanzó este amor es el deseo ordinario de la comodidad. Y a mí me interesa, ¿cómo en general es posible hacerte sentir esa simpatía? Si alguien cree que es posible, significa que él mismo ya lleva mucho tiempo sin tener esa simpatía hacia nadie. Simplemente no sabe qué es la simpatía, por eso piensa que se puede obligar a uno por la culpabilidad o por el sentimiento de deber sentirla. El que nunca vió a un perro, fácilmente podrá suponer que los perros saben volar, usando su cola como hélice. Así que el que cree que los hijos DEBEN querer a sus padres, se descubre al momento – nunca siente simpatía hacia nadie, no sabe qué es la simpatía.

 

10. «Todo lo que sé me lo enseñaron ellos – andar, hablar, escribir. Por todo lo que tengo, debo dar las gracias a mis padres»

 

Andar lo aprendí por mi propia cuenta, y, hablar, escribir y leer me lo habrían enseñado cualquier gente en cuya casa hubiera vivido. Y como vivía en la casa de mis padres, fueron ellos quienes me enseñaron a hacerlo. Pero también será verdadera la suposición de que ellos hubieran enseñado a CUALQUIER niño que estuviera en mi lugar porque así se suele hacer, es habitual  enseñar al niño a hacer algunas cosas, tipo leer y escribir. Lo que a mí me enseñaron precisamente la gente a la que llamo, mis padres, es la consecuencia de la coincidencia de algunas circunstancias determinadas, del orden determinado y social de nuestra sociedad. Además, ellos de la misma manera no podían no enseñarme nada, porque era su hija, y tenía que ser igual que cualquier niño normal, simplemente no pudieron permitir que fuera peor en algo, que no supiera algo porque era SU propiedad. Así que mis padres me enseñaron cómo orientarme en este mundo, donde vivía porque ellos lo quisieron, porque era más cómodo tratarme, porque no podían permitir que su hija no supiera algo, porque podría empañarlos y provocarles preocupaciones de  la vida de su hija, y que yo no me distinguiese o no me diferenciase en nada de otros niños les daba tranquilidad. La conclusión - ellos me enseñaron a hacer algo porque tenían sus razones para eso. No soy responsable de lo que alguien hace y encima si  sigue sus propios motivos aunque estas acciones estén dirigidas hacia mí. Cada uno vive su propia vida y hace lo que cree que es necesario hacer, ellos creyeron que era necesario enseñarme y me enseñaron. Es su asunto, es su elección y no me obliga a hacer nada referente a esto.

Además. No se sabe cuáles son las consecuencias de lo que me enseñaron. Aprendiendo los hábitos útiles tipo hablar, contar, multiplicar, además aprendí todas las EN que tenían ellos. Claro que aprendí a orientarme en este mundo pero por otro lado aprendí a sufrir, temer, estar descontenta, y estas EN me han molestado al vivir hasta ahora, y es muy difícil perder estos hábitos. Por eso el precio por los estudios me parece muy alto, y no se puede saber si valió la pena. Es como los médicos en el hospital – curan la gripe con las medicinas que destruyen el hígado y los riñones. En vez de agradecerles y pagarles por su bondad, yo misma tengo derecho a hacer a mis padres pagar por los efectos secundarios pero como no llevará a ningún lado y no me liberará de las EN, me marcha de su vida y empiezo a curarme sacando de mí todas las agujas que ellos pusieron durante nuestra convivencia.

Más cosas. ¿Alguien me preguntó qué quería saber, y qué no quería saber? ¿Acaso no enseñan a los niños cualquier cosa que se les ocurre a los adultos enseñarles? ¿Acaso no obligan a los niños a ir a la escuela durante 10 años, perder cada día 6 horas para aprender las asignaturas más aburridas y comunicarse con los profesores más torpes? Y después tenía que estar en casa y pasarme 2-3 horas haciendo los deberes de casa porque tenía miedo a que me castigaran, por el miedo a provocar la preocupación, por el miedo de afligir a la madre y al padre etc. ¿Y por todo esto tengo que dar las gracias a alguien?? Si alguien que me gusta, me ayudó a comprender lo que me interesaba, sólo a esta persona podría agradecerselo tal como me gustaría hacerlo.

 

11. « Son gente especial porque yo también soy especial para ellos. Nunca me olvidarán, a nadie le importo tanto como a mis padres»

 

Soy una persona especial para ellos porque me consideran su hija, y no dudo que a pesar de que esto les hace sufrir, ellos van a considerarlo hasta el final. Y como piensan que soy parte de ellos, no podrán olvidarme. Pero todo esto es la consecuencia del mecanismo, la consecuencia de la concepción que dice que les pertenezco, que debo estar a su lado y tener relación con ellos toda mi vida.  Soy una persona particular porque ellos no creen que alguien más sea suyo, sólo yo. Algunas de mis cualidades personales no les interesan para nada, nunca tuve una intimidad espiritual ni con mi madre ni con mi padre. Nos unió la convivencia, algunas emociones mutuas tipo descontento del padre, me unía un poco con mi madre, y algunas preferencias que tenían ellos dos, cuando yo quería vestirme bien y aspiraba a hacer carrera. Por lástima a mi madre y porque me sentía mal cuando no la obedecía, yo me pasaba todas las tardes con ella, miraba con ella la televisión, le contaba algo de mi vida, de mis amigas, de mis chicos, pero lo filtraba todo escrupulosamente porque  sabía que no podía decírselo todo no sólo porque mi madre se volvería loca si supiera todas mis aventuras sexuales sino también porque muchas veces yo tropezaba con una falta de comprensión total de lo que me gustaba en la gente o de lo que no me gustaba, de lo que me atraía en las relaciones. Como resultado, le di sólo información que le caería más o menos bien. Pero siempre me sentía aburrida cuando estaba con ella, porque por ellos dejaba de comunicarme con mi hermana y con mis amigas. Nunca durante toda mi vida no apareció (¡y tampoco aparece ahora!) el deseo de hablar con mi madre, preguntarle por algo si no se trataba de algunos asuntos mutuos. Nunca la percibía como a una persona, ni como a una amiga, ni como a una que pudiera darme algún consejo. Mi comunicación con ella siempre era por cortesía o porque ya no tenía que hacer nada más y estaba muy aburrida o simplemente porque vivía alguien a mi lado así que de vez en cuando podíamos hablar. Lo mismo con mi padre pero como nunca exigía mucho mi atención, con él casi no hablaba excepto algunas cosas de la casa  o conversaciones sobre conocidos mutuos.

Se puede replicar que era yo quien no tenía intimidad con ellos, pero quizá ellos la tuviesen conmigo. Cuando hay una intimidad ora la tienen ambas partes, ora al menos siempre siento cuando una persona está interesada en lo que estoy diciendo o es una curiosidad simple. El interés de mí madre está basado en el concepto de que ella cree que tiene que saber todo lo que está pasando conmigo porque soy SU hija. A ella le interesaba todo pero como ya he escrito antes, es el rasgo típico del afecto, cuando aparece un interés subnormal hacia todos los movimientos externos de una persona – dónde está, por qué, con quién, cómo está vestido, qué come. Cuando tengo el afecto, se manifiesta con el mismo interés pero no se trata de ninguna intimidad, de ninguna simpatía. Necesito la información simple de la persona, su atención y pasar mucho tiempo con él. Cuando de verdad me interesa una persona, me interesan sus puntos de vista, sus pensamientos, sus percepciones y no lo que ha comido o a dónde fue anoche.

Además si alguien tiene intimidad conmigo y yo no la tengo, soy indiferente a esta persona, no es mi problema y que no me moleste con su simpatía. No sé por qué pero esta posición me parece normal en otras situaciones, por ejemplo cuando un chico adicto sexualmente desea a una chica, a la que no le importa para nada, se considera muy natural si la chica lo ignora, pero cuando a una persona le molestan con una psicosis paternal, y aunque quieren sin cesar algo de ti porque tienen una tal intimidad contigo y  a ti no te interesa esta gente para nada, se considera indecente echarles.

Repito que el hecho de que entre los conocidos y los amigos de mis padres no hubiera ninguna persona que se pareciese a mí, al menos, un poco, dice que la gente como yo simplemente no les interesa.

La conclusión – soy especial para mis padres sólo por una percepción conceptual de mí como a su hija. Ni mis cualidades personales  ni mis aspiraciones no tienen para ellos ningún valor si no ellos hubieran manifestado algún interés en estos aspectos y/o buscarían una relación con tal gente fuera de la familia. Y como a ellos les importa sólo una persona con el letrero que dice “su hija”, en realidad tienen la relación con esta tabla y no conmigo, y detrás de este letrero puede estar cualquiera.

 

12. «¿Cómo uno puede vivir tranquilo si sabe que los padres sufren, le echan de menos y necesitan su atención y cariño? Es la frialdad humana y la indiferencia si uno no reacciona a esto, además puede ayudarles, puede hacer algo por aliviar su sufrimiento. ¿Cómo uno puede estar alegre y no preocuparse cuando alguien sufre por él?»

 

Pero no soy yo quien les hace sufrir. No vengo con un cuchillo para cortarles. Simplemente vivo mi propia vida y no les molesto. Ellos sufren por sí solos porque tienen un afecto hacia mí, porque interpretan la falta de mi atención como odio o como traición igual que antes interpretaron mi comunicación con ellos como amor. Para ellos es mucho más conveniente creer que les quiero y exigir mi atención que estudiar sus propias interpretaciones, cambiarlas, eliminarlas,  o sea deshacerse de su afecto hacia mí. No quieren hacer nada, no quieren esforzarse, lo único que quieren es exigir que alguien venga y haga algo para aliviar sus sufrimientos. ¿Pero acaso eso es el amor? Sólo veo la falta de deseo de cambiar algo y el afán de satisfacer sus necesidades por cuenta ajena. Estas necesidades no provocan en mí ninguna respuesta por eso paso de ellas. Si un cocodrilo se pone a llorar  y a quejarse por el hambre que tiene, no significa que tenga que echarme dentro de su boca. ¡Y es la misma indiferencia, se siente tan mal, tiene tanta hambre y sufre mucho! Y el ladrón también lo pasa mal sin mi dinero, no puede ir a un restaurante y por eso tiene depresión, ¿debo tener lástima por él? Puede ser que mis padres igual que el cocodrilo y el ladrón, se sentirán mejor con mis sacrificios, pero soy de la opinión de que cada uno tiene que resolver sus problemas por su propia cuenta, no tengo nada que ver con esto. Si mis padres me quisieran, acaso desearían que hiciera lo que no quisiera, aquello que va contra mi interés o sinceridad, y ¡además por ellos! Pero ellos lo quieren a pesar de que saben que no tengo ningún interés en nuestra relación. Pero les da igual lo que siento yo, para ellos sólo es importante lo que sientan ellos. No hay nada especial en eso, es una de las situaciones más ordinarias. Pero entonces hay que llamar a las cosas como son – ¡NO SE TRATA DE AMOR!  Ellos dependen mucho de mí y como las EN son tan fuertes y el contraste entre la preocupación cuando no sigo su curso y la satisfacción y el alivio cuando vuelvo es enorme, creen que me quieren. Si sufro sin ti tanto y lo que está pasando conmigo puede provocar el pánico, eso es amor. Pero en realidad es afecto y dependencia.

Manifestar compasión hacia ellos significa dar soga a su afecto, o demostrar que tienen derecho a hacerlo. Pero veo según mi propia experiencia que el afecto es un sentimiento venenoso, lo mata todo y me convierte en el apéndice de la persona hacia la que siento el afecto. Es difícil eliminarlo, deshacerse de él, pero no hay otro remedio y lo que he dejado al no comunicarme con ellos, les da una oportunidad de aclararse en esta situación  porque viviendo juntos ni siquiera podrían darse cuenta de que ellos están tan sometidos a este afecto. Manifestar compasión significa fortalecer este afecto. No apoyo esta tenebrosidad en mí, ni en cualquier otra persona por eso soy tan fría e indiferente igual que a las súplicas de un vampiro que necesitaría beber mi sangre.

 

13. « Quieren lo mismo que yo quiero para mí, porque ellos decían frecuentemente que fuera independiente en mis opiniones, y no me preocupara por lo que otra gente pensara de mí”.

 

Si era dependiente de otras opiniones, no les gustaba cuando se trataba de las opiniones de gente ajena  o de la gente que no les caía bien. Cuando se refería a ellos, mi obediencia les parecía muy cómoda. Por un lado ellos mismos trataron de enseñarme a ser obediente, les gustaba que era muy cómodo conmigo – se podía siempre llegar a un acuerdo, nunca discutía mucho, por el otro, ellos siempre me reprocharon que empezaba a escucharles no sólo a ellos, sino a toda la gente que quería dirigirme y ya no hacía lo que querían ellos y ya no se correspondía a la imagen que querían ver ellos. De esta manera ellos ya no querían que fuera independiente sino que les fuera obediente a ellos porque les era cómodo, cuando a mí no me importaba la opinión de los demas excepto la de ellos. Cuando me importa la opinión de la otra gente, empiezo a mirarme al espejo, exigir ropa especial, portarme de una manera rara, claro que no querían que me comportara así. Si de verdad estaban interesados en desarrollar en mí la independencia, en primer lugar me enseñarían a dudar de lo que dijera la  gente incluso ellos, pensar, sacar conclusiones por mi propia cuenta, no habrían tratado de domesticarme. Es decir lo único que querían es crear en mí tales cualidades que les garantizara una relación sin problemas y una manipulación fácil, todo eso les traería satisfacción. Ninguna aspiración a la libertad en mí no les interesaba porque está claro que  en primer lugar me pondría a preguntar y al final, me negaría a escucharles a ellos y nadie sabe que pasaría conmigo. Pero no querían este resultado, ellos querían que yo fuera comprensiva y banal o sea una chica buena y obediente, que nunca atraviesa sola la carretera, lleva lo que le dice su madre, no discute y saca buenas notas.

Además si ellos de verdad valorasen la independencia de las opiniones, ellos mismos aspirarían a esto, pero ellos vivían como la gente ordinaria y escucharon a sus padres hasta los 50 años. Mi madre ni siquiera quería vivir sola, incluso cuando supo que mi padre la engañaba, lo que desde su punto de vista era una traición horrible, pero se sentía inconveniente delante de sus padres y a pesar de que la atmósfera en casa sin él mejoró, ella volvió con mi padre a casa aunque se peleaban casi permanentemente. Ellos protegían a la familia porque ya todos estaban acostumbrados y no querían rumores.  ¿Y esta gente quería la libertad?