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0073. Buh:

«La preocupación es un factor inútil»

 

Una de las percepciones indeseables para mí y que se manifiesta más a menudo es la preocupación. La preocupación se manifiesta casi permanentemente por razones cualesquiera. Puede ser que la manifestación tan frecuente e insistente de esta emoción sea convencional. ¿Quizá hay alguna razón que convierte la preocupación en el elemento obligatorio e inevitable de mi vida?

“La preocupación” es siempre “la preocupación por lo que pasará en el futuro”. Siempre aparece cuando pienso que en el futuro conmigo podrán pasar acontecimientos (conflictos, accidentes etc.) que ahora me parecen desagradables, o que ahora pasan algunos acontecimientos (o ya pasaron) que después provocarán consecuencias indeseables. Mi estado material, salud, o la situación actual de la sociedad, etc., podrán ser peores independientemente de mis esfuerzos (crisis, revolución, etc.) y claro que no lo quiero.

Pero los acontecimientos que ahora percibo como indeseables podrán pasar o no pasar. No sé que pasará en el futuro. Y en general no tengo ninguna percepción del futuro. Lo que no tengo puede ser la causa de lo que hay ahora y de esta manera la presencia de la preocupación entre las percepciones en este lugar  no es obligatoria.

¿Pero es posible que la preocupación cumpla algunas funciones útiles ayudándome a superar eficazmente lo que me está preocupando? Para responder a esta pregunta, estudiaré unas situaciones típicas en que aparece la preocupación.

 

La preocupación por la propiedad.

 

1. «Trabajé, ahorré y me compré un coche. Es el resultado de unos años de trabajo duro. Claro que me afligiré si se rompe o si lo roban o rompen »

Comprar el coche era el objetivo que ya  alcancé y para conseguir este objetivo no me ayudó la preocupación sino los esfuerzos que apliqué para ganar el dinero. Claro que ahora hay que cuidar el coche, repararlo, si no - dejará de cumplir sus funciones y no me hará falta tener coche. La experiencia demuestra que precisamente los esfuerzos aplicados para cuidar una cosa ayudan en su funcionamiento pero en ningún caso la preocupación o el miedo, etc.

Comprar y usar el coche u otra cosa es mi elección basada en el deseo de usar sus cualidades. Guardar y cuidar los objetos en algunas situaciones es convencional, en otras situaciones – no. En el primer caso hay que aplicar los esfuerzos y es importante. En el otro nada tiene importancia ni los esfuerzos ni las preocupaciones. De esta manera, la preocupación por las cosas (independientemente de su valor material) no tiene ningún sentido porque no tiene ninguna relación con el proceso de cuidarlas.

 

2. «Tengo varias cosas y creo que son mías. Son como una parte de mí. Por eso si alguien/ algo las perjudica, lo percibiría como un daño que me hicieron a mí»

Ningún objeto (coche, piso, ropa etc.) no es parte de mí. Eso es absolutamente seguro. Porque hace tiempo no tenía nada que suela utilizar ahora. Aquellas cosas que usé hace 10 años ya no las uso, y algunas ya no existen. Si por alguna razón pierdo una cosa que me gusta, a la que estoy acostumbrado, perderé el confort, la posibilidad de usarla pero no será ninguna parte de mí. De esta manera este argumento está vacío.

 

3. «La propiedad material regala el confort. Así, el coche permite llegar al trabajo o ir afuera más rápido y con más comodidades. La pérdida de los objetos habituales me privarán del confort acostumbrado»

 

La pérdida de los objetos habituales me privarán por algún tiempo del confort acostumbrado. Durante toda la vida siempre surgieron situaciones parecidas pero nunca la vida acabó por esto. Como regla, se formaba bastante rápido otra costumbre nueva con las circunstancias nuevas. Y si la pérdida (la ausencia del objeto acostumbrado)  fue el obstáculo insuperable para cumplir las cosas que había planeado, normalmente siempre podía  recuperarla relativamente rápido. También reconozco que puede ser muy complicado recuperar la pérdida y que tendré que aplicar los esfuerzos para seguir la actividad planeada o hasta su existencia puede correr riesgos. Pero precisamente los esfuerzos garantizan el éxito de la superación de la crisis. La emoción de la preocupación en esta situación vuelve a ser un elemento inútil que aparece sólo por costumbre.

 

La preocupación por mí o por otra gente:

 

4. «La salud y la posición estable material suponen la posibilidad de una vida larga y confortable. Me gustaría tenerla. La falta de salud – la enfermedad, el trauma - puede traer el dolor físico y hasta la muerte. Además el tratamiento de las enfermedades exige esfuerzos, tiempo, dinero y no lo quiero»

Tenía varios conocidos que ya se murieron. Conozco a gente que está enferma. Todos ellos experimentaron la preocupación (se sabe porque ellos mismos lo decían) pero no les ayudó a  evitar lo que les preocupaba tanto.

 La preocupación no ayuda a estar sano y ser rico. Para tener buena salud hay que llevar el estilo de vida correspondiente, y para ser rico hay que ganar dinero. Es decir, la preocupación también es el cambio de una actividad por otra, que no es más eficaz pero que es más fácil y más habitual.

 

5. «Las enfermedades o mala situación material de los padres o de los amigos podrán exigir de mí muchos esfuerzos, tiempo, dinero. La muerte de alguno de ellos me dejará sin posibilidad de comunicación es decir, me privará de una parte de mi mundo habitual»

Si los amigos o mis padres están enfermos o son pobres, y yo por alguna razón creo que es necesario ayudarles, simplemente puedo realizar este deseo. Y como consecuencia al revés, no quiero ayudarles y no lo haré. Y si a mí me importan más mis gastos que esta ayuda, seguramente esta gente no es tan importante para mí. De esta manera, si mi amigo no está enfermo, no tengo por que preocuparme, y si está enfermo, o le ayudo o no le ayudo. Resulta que la preocupación en esta situación es el elemento inútil que aparece por costumbre.

La preocupación por la posibilidad de perder el círculo habitual de comunicaciones no tiene ningún sentido. Mi círculo de amigos ha cambiado durante toda mi vida. Así que la preocupación por un cambio de este círculo en el futuro mientras que este cambio pasa más o menos permanentemente (ni siquiera presto atención a esto) no tiene ningún sentido. Además la preocupación otra vez no cambiará nada en este proceso.

 

La preocupación por la opinión de otra gente.

 

6. «Hay personas con las que me gustaría tener relación, hay otras, con quienes la relación me parece cómoda. Si ellos tuvieran una opinión negativa de mí, podrían reducir / cesar de comunicarse conmigo, y no lo quiero”.

Si aparece el deseo de comunicarse con alguien, lo único que se puede hacer para la realización de este deseo es empezar (seguir) a comunicarse. El resto depende de los deseos de la otra persona. Si aparece la RN o la falta de deseo de hablar, por mucha y fuerte que sea mi emoción de preocupación la situación no cambiará.

 

7. «Cuando la gente tiene buena opinión de mí y lo sé, se produce una relación positiva hacia ellos y de lo contrario - las EN y la RN. Si me parece que mi comportamiento provoca las EN y la RN, tengo miedo de que me juzguen, de que sufra material y físicamente y no lo quiero. Por eso aparece la preocupación por otra gente, y hasta por la opinión de personas totalmente ajenas, por ejemplo, los que van conmigo en el autobús.

Cualquier cosa que haga uno, si no son acciones del esquema del comportamiento “correcto” o no son habituales para esta sociedad, siempre provocará la RN hacia él entre los representantes de la sociedad. La gente basa su opinión en las valoraciones e interpretaciones acostumbradas. La presencia en este lugar de la preocupación no puede cambiar la costumbre de otra gente a reaccionar de una u otra manera. Es decir la preocupación no es el medio que ayuda a formar la RP de otra gente hacia mí.

 

La preocupación por las acciones de otra gente que no tiene nada que ver conmigo.

 

8. «Hay otro tipo de gente ajena a la que entrego mi vida/bienestar. Por ejemplo, el conductor del taxi o el agente de bolsa. Su manera de llevar los asuntos me parece peligrosa. Como consecuencia, sus acciones pueden llevarme a un accidente/ruina”

En este caso ocurre un choque entre diferentes deseos (no usar el taxi o llegar más rápido) y la preocupación en este caso se convierte en obstáculo, en el ruido que molesta para tomar la decisión correcta.

 

9. «Cuando la gente que está a tu lado se comporta con normalidad (hablan, hacen preguntas tontas) aparece la preocupación. Me parece que yo mismo puedo encontrarme alguna vez en una situación parecida y que voy a preguntar a la gente cosas tontas y yo mismo voy a comportarme como un tonto”.

Al principio hace falta comprender qué significa “comportarme como un tonto”. En una situación dada significa que una persona se comporta como “raro”, “incorrecto” “ajeno” es decir no se corresponde al modelo clásico de la percepción del mundo. Está absolutamente claro que si me encuentro en una ciudad desconocida por mucho que me preocupe, no me ayudará a aparentar mejor ni a comportarme correctamente.

 

10. «Cuando la gente íntima se comporta mal, fuera de lo social me parece que su comportamiento provocará la RN hacia mí, y no lo quiero”

Si la gente con la que estoy en la misma “cuadrilla” se comporta alternativa o asocialmente, claro que puede aparecer la RN hacia ellos y hacia mí también. Pero surge o no surge, esta RN hacia mí no depende de ninguna manera de mi preocupación. Así que, por un lado la aparición de la RN no puede ser la causa del surgimiento obligatorio de la preocupación. Es decir la preocupación es un fenómeno aparte de la situación descrita y pasa al mismo tiempo con los pensamientos de las circunstancias posibles de la situación según la costumbre, formada hace mucho.

 

La preocupación por la práctica.

 

11. «Tengo el deseo de cambiar mi vida y tengo la metodología que he elegido como el instrumento para realizar estos cambios. Quiero obtener el éxito pero no estoy seguro de mis fuerzas ni de mi resistencia”.

En cualquier asignatura que estudiaba, el hábito aparecía como resultado de hacer los ejercicios o entrenamientos. No tengo ninguna razón para creer que el hábito de cambiar unas percepciones por otras sea una excepción. La preocupación no me ayuda a aplicar los esfuerzos, me molesta a concentrarme en mi deseo, en acometer algunas acciones concretas.

 

12. «No me gusta experimentar las EN pero a pesar de este deseo y los intentos de cesarlas, siguen apareciendo. En relación con esto, trato de prever las EN (independientemente de mis esfuerzos) que no tendré tiempo/no podré eliminar. Esto provoca la preocupación por las EN posibles incluso la preocupación por otras preocupaciones.

La preocupación por las EN a las que dejaré pasar/no eliminaré/ serán suprimidas  en el futuro es otra vez una preocupación por algo que no existe. En general, esta situación es así: no quiero experimentar las EN en el futuro por eso las tengo ahora. ¡Qué absurdo! Precisamente ahora no quiero experimentar las EN, y todavía no sé nada de mi futuro.

 

13. «Me interesa comunicarme con los que practican, pero tengo miedo de que no sea interesante para ellos»

La relación conmigo puede parecer poco interesante a los que practican hasta en el caso de mi éxito en la práctica. O al contrario – interesante en cualquier caso. No sé nada de esto. El interés en la comunicación con alguien depende de  los objetivos, las tareas, los deseos de esta gente.

Además, mi avance en el arte de eliminar las percepciones no deseadas no depende de la opinión de nadie o del deseo/falta de deseo de tener alguna relación conmigo. Aprenderlo es mi deseo así que tengo todo lo que necesito.

 

Así que experimentar la emoción de la preocupación en este caso no es la consecuencia de algo, no es el medio a través del que se puedan evitar las situaciones no deseables, es un elemento inútil.

 

La conclusión:

1.                           La preocupación no es la consecuencia de algunas causas que hacen su manifestación inevitable, obligatoria, legal en este lugar.

2.                           Experimentar la preocupación no es el medio que ayude a prever las situaciones indeseables o a superar sus consecuencias.

3.                           La preocupación es la percepción indeseable en este lugar es decir tengo deseo de no experimentarla.