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0076. Skvo:

«La  falta de libertad sexual».

 

Durante mucho tiempo estuve segura de que no tenía ningún complejo sexual, y que era absolutamente libre de realizar todos mis deseos sexuales. Pero me sorprendía el hecho de que cada día tuviese menos deseos y de que cualquier contacto sexual sin mi amante fijo, o con él y alguien más, casi no me producía ningún placer, y, al revés, me envenenaba. Tampoco podía pasar por alto que el sexo con mi amante, como consecuencia de mis experimentos sexuales, ya no era tan atractivo. 

Buscaba a chicos y a chicas para realizar todas las fantasías sexuales posibles, pero cada vez los experimentos se convertían en una pesadilla, después de aquel sexo estaba realmente envenenada. Si hacía el amor con ellos sin mi amante, ni siquiera podía llamarlo sexo porque recibía el placer físico mínimo y el envenenamiento máximo al comunicarme con la personalidad de la amante o del amante. Si en mis experimentos sexuales participaba mi amante fijo, no podía sentir la misma ternura que solía tener sólo cuando estábamos a solas, y el sexo dejaba de ser atractivo. Además en muchos casos tenía que luchar contra los celos, por eso ya no era placer sino una prueba severa.

Es sorprendente pero sólo después de unos meses con estos experimentos, me di cuenta que mi comunicación sexual con chicas y chicos estaba llena de las EN. El primer pensamiento que se me ocurrió fue el de que no necesitaba sexo con nadie para nada excepto con mi amante, pero me obligaba a mi misma a recibir una experiencia que no necesitaba, que no quería y no podía reconocer el hecho de que para mí  eran atractivas sexualmente tanto las chicas como los chicos. Pero lo que recibía en realidad no me gustaba para nada. Entonces vigilé todos los procesos desde el principio hasta el final e hice unos descubrimientos realmente sorprendentes, y además me demostraron el nivel increíble de mi falta de libertad sexual que mataba todas las manifestaciones vivas y sanas de mi sexualidad.

 

El desarrollo de la situación:

1.               Tengo una fantasía sexual determinada – por ejemplo, encontrar a un chico guapo y chuparle delante de mi amante.

2.               Aparece el deseo de realizar esta fantasía.

3.               Cuando veo a un chico que me sirve, ENSEGUIDA empiezo a sentir preocupación porque quiero hacer lo que no suelen hacer, lo que puede provocar una RN hacia mí o crear una opinión negativa de mí en el chico. Durante mucho tiempo no pude encontrar la razón de esta preocupación pero cuando la encontré, me quedé sorprendida de que viviera en esta cárcel y no me diera cuenta: creía que las formas del sexo que me interesaban eran la perversión, y la enfermedad, y tenía vergüenza de mostrar mi enfermedad a otra gente. Creía que era inconveniente, impúdico para una chica buscar al chico y proponerle hacer el amor sin ningún preámbulo. Me gustaba pero seguía creyendo que era perversión y vicio. Por eso empezaba a experimentar EN muy fuertes ya al principio de la comunicación.

4.               Cuando estoy envenenada con las EN, los deseos no pueden manifestarse libremente. Si seguía intimando con el chico, me comportaba como un robot porque ya no podía manifestar libremente ninguna sexualidad porque tenía un objetivo y debía alcanzarlo, ver qué saldría y recibir aquella experiencia, realizar un deseo que ya no estaba presente. Cuando estoy envenenada con las EN y no me doy cuenta de esto o creo que éstas tienen derecho a manifestarse, mi mente está bloqueada y me convierto en un ser completamente mecánico. En realidad era lo que pasaba conmigo. Empezaba a hablar con el chico de temas que no me interesaban para nada, sólo para convertir nuestra comunicación en algo decente, al menos al principio. No podía decirle claramente que quería follarle, tenía que hablar con él, pasear, etc. ¡Porque él podía pensar que soy una ninfómana! Una mente torpe enseguida encontraría una justificación para aquel comportamiento, se trataba de conseguir que nuestra comunicación fuera romántica y llena de intriga. No es interesante follar enseguida. Pero en realidad no recíbía nada romántico, estaba enevenenada de angustia y de preocupación.

Momentáneamente apartaba de mi mente todos los factores que pudieran molestar a la realización de mi objetivo, y no advertía en absoluto las cualidades que no me resultasen agradables con mi pareja sexual. Si advirtiese que la persona con la que me comunicaba tuviese tales cualidades como repugnancia, insolencia, o una relación subnormal con el sexo, abandonaría enseguida mi comunicación con él. Pero me da miedo hacerlo, pues debo corresponder a las reglas del comportamiento. No se puede ofender así de fácilmente a una persona. Me da miedo provocar una RN hacia mí misma.

 

6. Viene el momento cuando la conversación pasa al tema de la vida privada, y aquí la preocupación se manifiesta al máximo. Tengo que hablar de que tengo novio, pero no hay ningún problema porque tenemos una relación libre y se alegra cuando en mi vida aparece alguien más. Pero no se lo digo simplemente sino que le explico por qué tenemos estas relaciones, porque sé que toda la sociedad nos considera unos perversos que piensan sólo en la satisfacción de sus instintos. Me descargo y no me doy cuenta de esto. Cada chico me preguntaba por los celos, por el amor verdadero y yo le contestaba que no hay celos, que se puede amar no sólo a una sola persona, que a mi chico le gusta mirar como hago el amor con otro chico, etc.

7. La conversación pasa a la propuesta concreta – hacer un trio. Siempre veía falta de deseo por parte de los chicos, y enseguida empezaba a explicarles que no les presionaba, que no les obligaba a hacer nada. Tenía mucho miedo de que ellos experimentaran una RN hacia mí, y de que pensaran que fuese tan puta que por mi culpa estuviesen tensos. Me da tanto miedo provocar una RN y lo más importante es que esta RN me parece justificada. Claro. ¿Acaso puede existir otra relación de una persona normal hacia un perverso? La mente bloqueada puede encontrar una explicación hasta para este comportamiento impotente: no hay que asustar a un chico, hay que dirigirlo suavemente a lo que yo quiero de él.

8. Entonces consiento en hacer el amor sólo con el chico y estoy segura de que mi elección es libre, y ya que no puedo realizar el deseo que tenía, al menos enriqueceré mi experiencia sexual, realizaré mi deseo mecánico de follar con chicos guapos y como resultado reprimo lo vivo que tengo y caigo en las tenebrosidades, me enveneno con la torpeza y las EN.

9. Claro está que el sexo que recibo es una tenebrosidad horrible. No puedo hacer lo que quiero y por eso no quiero nada. Follo mecánicamente y no puedo levantarme y marcharme cuando me apetezca. Me digo a mí misma que sigo follando porque quizá todo cambiará y empezaré a disfrutar. Pero nunca pasa así. Ni una sola vez terminé de follar antes de que se corriera el chico. No podía ofenderle tanto. Pero siempre lo explicaba, me decía que sería guay mirar cómo iba a correrse.

10. Como resultado siempre sacaba la conclusión de que el sexo con otros chicos era horrible, no me gustaba para nada tal sexo, no me interesaban para nada los impotentes. Y al final mi sexualidad quedaba horriblemente reprimida, de una manera dura y se  moría lentamente.

 

La lista de las situaciones en las que se manifiesta la falta de libertad:

1. No puedo decirle enseguida a un chico que me gustaría follarle. Tengo que respetar al menos algunos rituales para que no crea que soy una ninfómana.

2. No puedo despedirme de él enseguida si manifiesta claramente la falta de deseo a la forma del sexo que me interesa a mí. Tengo miedo de parecerle una puta, tengo miedo de manifestar dureza en las relaciones con los demás.

3. No puedo expresar mi RN hacia el chico si él manifiesta una reacción subnormal a mi propuesta (por ejemplo, la última vez el chico afirmó que el aspecto del cuerpo masculino le provocaba nauseas). Creo que su reacción es explicable y relativamente normal mientras que mis deseos son perversos.

4. En las situaciones en las que el chico no manifiesta una reacción negativa bruscamente, no puedo hacerle elegir: o la forma del sexo que me interesa a mí o hasta la vista. Tengo miedo a provocar la agresión. Creo que es muy malo presionar psicológicamente a la gente.

5. No puedo no permitirle penetrarme si ya estamos en la cama. Tengo miedo de provocarle la agresión, el descontento, la RN.

6. No puedo pararme en el momento cuando yo lo quiera. Tengo miedo a provocar la RN.

7. No puedo decirle que no me gusta el sexo. Tengo miedo a provocar la RN.

8. No puedo insistir en que haga sólo lo que yo quiero. Estoy preocupada, pienso permanentemente en que puedo provocarle las EN y no lo quiero.

 

Las concepciones que refuerzan la falta de libertad:

1.    «Las formas inhabituales del sexo son una perversión, y la RN hacia ellas es muy comprensible».

Contradicciones:

• el placer es el placer, y si a alguien este placer le parece “sucio” o perverso, significa que esta persona no está libre de sus concepciones.

• estoy absolutamente segura de que cualquier persona que eliminó las EN y venció las concepciones también disfrutará de algunas de las formas del sexo que ahora, cuando está tenebroso, considera perversas.

• si puedo recibir el placer de diferentes formas del sexo, significa sólo una cosa, soy libre y puedo recibir placer como quiera.

 

La anticoncepción – no soy yo quien está enfermo sino los que creen que algunas formas del sexo son sucias y perversas.

 

2.    « Si follo libremente a cualquier chico que me gusta, soy una chica perversa y merezco un tratamiento despreciativo».

 

Contradicciones:

• si tengo el deseo de comer una naranja, cojo la naranja y me la como. No cumplo ningún ritual si tengo este deseo. ¿Por qué no puedo hacer lo mismo en lo que se refiere a la realización de mis deseos sexuales?

• si una chica se declara activa y libre en la realización de cualquier otro tipo de placer (por ejemplo, encuentra nuevas amigas o estudia nuevos bailes), sólo merecerá nuestra simpatía. ¿Pero por qué un placer se considera sucio y el otro no?

• si un chico siente repugnancia y desprecio hacia una chica que hace el amor libremente con diferentes hombres, significa que es tenebroso. La repugnancia y el desprecio no son más que sus EN y le envenenan a él pero no revelan de ningún modo una realidad objetiva.

 

La anticoncepción: si puedo manifestar libremente mis deseos sexuales, significa sólo una cosa – soy libre, he superado mis complejos y prohibiciones.

 

3.    «Dirigir un ultimátum es cruel e injusto».

Contradicciones:

• cuando presento un ultimátum, no soy violenta. Le propongo a un chico recibir placer, y si no quiere o no puede recibir este placer, sigue su camino y yo el mío.

La anticoncepción: en esta situación el ultimátum no es una forma de violación sino la manifestación de un deseo sincero.

 

4. «Tengo que gustarle a un chico si se trata de sexo. No puedo hacer sólo lo que quiero yo y después mandarle lejos».

Contradicciones:

• si tengo con un chico un contacto sexual cualquiera fundado en el acuerdo y el deseo mutuos, en este caso no le debo nada y soy libre de satisfacerle en la medida y en la forma que yo prefiera.

• Si este placer no corresponde con sus expectativas y experimenta las EN, es su tenebrosidad. ¿Por qué tengo que obedecer a las tenebrosidades?

 

Anticoncepción, soy libre de hacer lo que quiero. Si no lo hago, mis deseos serán reprimidos y morirán.

 

5. «Tiene importancia lo que piensa de mí».

No veo ningún sentido en estudiar esta concepción en este artículo. La anticoncepción es fácil: no tiene ninguna importancia lo que piensa de mí, la única cosa importante es seguir los deseos.

 

La realización normal de los deseos sexuales:

• En el caso de  que me excite la situación siguiente: me acerco a un chico en la calle y le propongo follar, entonces lo hago. No le hablo del tiempo. No voy con él al cine, no trato de parecerle buena chica.

• Si el chico reacciona muy negativamente a mi propuesta de hacer un trío, entonces le manifiesto libremente todo lo que pienso de su reacción: es un impotente y un cobarde, incapaz de superar sus complejos y prohibiciones y no soporto a los cobardes e impotentes, así que puede irse a la mierda. Sí, a mí me gusta manifestarme precisamente así en lo que se refiere a la cobardía y la impotencia.

• Puedo excitar al chico para que tenga muchas ganas de follarme y después ponerle una condición – si quieres seguir, follaremos en presencia de mi amante.

• Hago sólo lo que quiero y sólo en la medida que a mí me gusta. El envenenamiento que viene como resultado de acciones no libres, lleva a la muerte. Para mí no tiene que ser importante si se ha corrido el chico o no, o si ha recibido satisfacción suficiente o no, me paro cuando yo quiera.

• Si no disfruto del sexo con él, se lo digo libremente.